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Entrevista:

El informático que iba para poeta y acabó enseñando a rimar a los ordenadores

Pablo Gervás, responsable de investigación sobre generadores de lenguaje natural de la Complutense, presenta sus programas poeta en la Feria del Libro de Madrid

Iba para poeta y acabó enseñando métrica del Siglo de Oro a su ordenador. Lo quiso el azar (o sus notas) cuando en el impreso de preinscripción de la Universidad escribió Informática en la primera opción y Filología en la segunda. Entró en Informática. Fue la época en que escribía para seducir a las chicas y, "como no lo hacía muy bien", se le ocurrió pedirle ayuda a su computador. Plantó la idea en su trabajo de fin de carrera y la semilla germinada le ha traído hasta el presente. Ahora, las niñas de sus ojos son Torpe, Aplicado, Meticuloso, Perezoso, el Juez y el Loco. Nombres que, aunque podrían pertenecer a los siete enanitos, hacen referencia a los seis programas poeta que ha ido desarrollando desde el año 2000, los WASPo (Wishful Automatic Spanish Poet, en inglés), que han recibido varios premios, entre ellos uno de la Universidad de Cambridge. Los presentó la semana pasada en la Feria del Libro de Madrid, donde contrastó los versos automáticos que produce su inteligencia artificial con los de la poetisa María Sainz. En directo. Protegidos de la intensa lluvia por la carpa de las Universidades. "No salieron nada mal parados", asegura, optimista, este profesor de 37 años, que lleva ocho en el Departamento de Sistemas Informáticos y Programación de la Facultad de Informática de la Complutense.

Pregunta. Describa el proceso creativo de sus poetas automáticos.

Respuesta. Son una familia de programas. Cada uno genera poesía de distinta manera a partir de una frase que propone el usuario. El Perezoso sólo reparte las palabras del mensaje como caigan, en forma de versos. El Torpe, el Aplicado y el Meticuloso recurren a una base de conocimiento, de poemas que tienen memorizados, e intentan que el resultado suene como los clásicos. En distinto grado, dependiendo de lo que se les exija: Meticuloso escribe cuartetos clásicos, el Loco es el más estricto con la métrica pero sacrifica en mayor medida la coherencia del mensaje…

P. Entonces, no es un proceso automático, el usuario tiene el primer impulso creativo.

R. Claro. De momento, yo defino el programa como una herramienta. El usuario debe ir eligiendo entre las opciones que le proponen los Poetas y de su interacción va surgiendo algo mejor. El ordenador ayuda a llevar la cuenta de la métrica, pero es la persona física la que debe elegir las palabras, llevar la parte creativa. Estamos explorando caminos para que la máquina sea cada vez más original, pero de momento no lo es, trabaja en colaboración con la persona.

P. ¿Qué tipo de poesía componen?

R.Están pensados para gente que intenta juntar palabras como lo hacían Quevedo o Góngora, del Siglo de Oro castellano. Se trata de rimar dentro de unas normas muy rígidas. Y les sale poesía festiva. El otro día, en la Feria del Libro, realizamos una comparación con María Saínz. Además de poetisa, es médico en el Hospital Clínico y escribe unas composiciones tenebrosas y socialmente comprometidas, en verso libre. En contraposición, los Poetas generan cosas mucho más ligeras. Ella carga más las tintas en el contenido semántico de las palabras. Encima, como es presidenta de la Asociación de Lectura y Escritura, defendía la importancia de la emotividad humana y la charla estuvo animada.

P. No me diga que usted aboga por la creatividad computacional por encima de la humana porque no me lo creo…

R. Pues mire, los Poetas automáticos no salieron tan mal parados del contraste… De todos modos, ya le digo que es la interacción la que puede provocar la chispa. El otro día, la gente alabó mucho al Poeta Loco por su gracia surrealista. Se me ocurre que puede crear una incoherencia sugerente para el poeta. Como punto de partida. La depuración se encargaría del resto.

P ¿Qué se está haciendo a nivel internacional?

R. El IJCAI es un congreso internacional sobre Inteligencia Artificial que se celebra cada dos años (este verano, en Edimburgo). Allí voy a dirigir un taller de creatividad computacional. Además, la cuestión está empezando a atraer el interés de personas de prestigio internacional, sobre todo en música. Pero también en literatura: mitos griegos, cuentos... En Francia, el grupo de intelectuales Álamo crea poesía por ordenador. Ray Kurzweil, el autor de La Era de las máquinas espirituales, incluye una parte sobre poesía automática en su libro…

P. ¿Y no cree que, hoy por hoy, componer rima del siglo de Oro o imitar a los mitos clásicos son aplicaciones un poco obsoletas?

R. El Siglo de Oro es un interés propio. Pero hago otras cosas. Al grupo de trabajo que dirijo en la Complutense no le interesa la poesía clásica y se ha decantado por las letras de hip hop. También investigamos generación de fábulas, síntesis de voz con emoción (una voz artificial no tan enlatada) narrativa interactiva, personalización de contenidos… Todo lo que tenga que ver con el lenguaje. Con investigar hasta qué punto pueden las máquinas manejarlo, modelarlo.

P. ¿Y sigue escribiendo poesía?

R. La verdad es que no. Eso ya lo dejo para mis Poetas.