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Siete normas para regular la 'blogosfera'

Una propuesta de código de conducta para 'bloggers' provoca una polémica entre quienes lo consideran necesario y quienes ven una amenaza a la libertad de expresión

Puede que sea marejada de un día, o puede que el tema vaya para largo. Pero lo cierto es que el anuncio de la creación de un Código de Conducta Blogger a manos del 'gurú' Tim O'Reilly (fundador de la editorial que lleva su nombre, defensor del software libre y creador del término 'Web 2.0') y del creador de la Wikipedia, Jimmy Wales, está trayendo de momento cierta cola. En ese proyecto de autorregulación, los autores del código proponen una serie de normas aparentemente obvias, como "Hazte responsable de los comentarios en tu blog", o "No digas nada en la Red que no dirías en persona". Y sugieren un 'wiki' para que cualquiera pueda modificarlas: http://blogging.wikia.com/wiki/BCC.

Las siete propuestas de O'Reilly
1.-Hazte responsable de los comentarios en tu blog
2.-Identifica el nivel de tolerancia que aplicarás a las intervenciones de tus lectores
3.-Considera la posibilidad de no permitir comentarios anónimos
4.-Ignora a los 'trolls'
5.-Intenta primero la conciliación mediante mensajes privados
6.-Si conoces a quien está abusando de los comentarios, házselo saber, e intenta que pida disculpas
7.-No digas en tu blog nada que no dirías en persona

La historia de esta propuesta no tiene nada que ver con una amenaza de regulación directa por un Estado, ni con un gravísimo caso de abuso del derecho de libertad de expresión, sino que nace en una de esas bitácoras con cierta fama, pero que la gran mayoría de los usuarios de la red desconocen igualmente. Como recuerda el propio O'Reilly al lanzar el manifiesto, el asunto surge a finales del pasado mes de marzo cuando una amiga personal, Kathy Sierra, decide hacer público el acoso al que le someten algunos lectores a través de los comentarios de su blog, con bromas de mal gusto e incluso amenazas de muerte.

La cadena británica BBC se hace pronto eco del asunto y, una vez más O'Reilly, se da la respuesta a sí mismo al crear siete puntos -a los que pronto se adhiere Wales- sin una estructura demasiado definida, pero que van dirigidos directamente a los propietarios de este tipo de páginas. En ellos les sugiere que controlen más la participación de sus lectores (obligándoles a registrarse, filtrando sus comentarios...), que cambie la manera de gestionar los posibles conflictos, y que siga una cierta política de autocontrol a la hora de expresarse.

Opiniones encontradas

Los primeros comentarios a la noticia en la llamada blogosfera se suceden a partir del 31 de marzo, pero la iniciativa no consigue publicidad hasta que el lunes la rescata para la actualidad el diario estadounidense The New York Times. Y vuelve a abrirse la discusión, aunque de manera tímida. Enrique Dans, experto en nuevas tecnologías, comentaba así la propuesta en su bitácora: "me parece muy, pero que muy recomendable tomar una actitud proactiva y de apoyo", afirma bajo un post titulado "Los límites de la mala educación".

En Microsiervos, otra bitácora bien conocida por comentar a diario noticias sobre tecnología e información, Álvaro Ibáñez afirma también que "algunas de estas ideas recuerdan a las del Manifiesto Blog España, otros a la tradicional netiqueta (etiqueta de la Red) que todo Internauta debería conocer y respetar, está el tradicional consejo sobre los Trolls de Internet y el resto [...] parecen de sentido común y buena educación".

En Mangas Verdes, en cambio, Manuel M. Almeida afirma que "si realmente apostamos por esos derechos fundamentales, y por una blogosfera libre, consecuente, dialogante y madura, creo que nuestra verdadera misión es apostar decididamente por ellos y no restringirlos por el mal uso que algunos puedan hacer de los mismos", y señala además que aunque la mayor parte de los puntos no son de difícil cumplimiento "abogar por que los bloggers sean responsables de los comentarios vertidos en su bitácora", como pide el primer punto del código, "es de una enorme gravedad y supondría un grave paso atrás en la lucha por las libertades en la Red".