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Google lucha contra el posicionamiento en los buscadores

Su algoritmo mide 200 variables que cambian constantemente para clasificar la información

"Es una actividad legítima, pero nadie puede garantizar que una web aparezca entre los primeros resultados de Google", asegura tajante Bernardo Hernández, director de Marketing de Google España y Portugal, al hablar de las nuevas empresas que venden el llamado posicionamiento en buscadores, un servicio que promete dar visibilidad entre los millones de resultados que presentan Google, Yahoo, MSN o Altavista.

Hay que recordar que la aplastante mayoría de los internautas no pasan de leer la primera página de resultados, por lo que este servicio resulta cada vez más atractivo para las compañías. Sin embargo, estas técnicas atacan directamente a la idiosincrasia de las búsquedas, cuyos presentación de resultados debe responder a las intereses de los internautas, y no a los fines publicitarios de las empresas, algo contra lo que lucha fervientemente Google.

"Pueden mejorar la organización de la página para que salga mejor parada en los resultados. Existen técnicas y buenas prácticas que nosotros mismos explicamos para que todo el mundo haga el mejor uso posible de Google, pero es imposible conocer las 200 variables que utiliza nuestro algoritmo para clasificar la información", afirma Hernández.

Estos 200 criterios de evaluación que usa Google son la esencia de este buscador, por eso los cambia constantemente, para introducir nuevas técnicas que permitan presentar los resultados cada vez más ajustados a lo que desea encontrar el internauta. "Dedicamos el 70% de nuestros recursos a controlar la calidad de las búsquedas", explica Enrique Muñoz Torres, gerente de producto de Búsquedas de Google, para quien las técnicas de posicionamiento pueden ser de gran ayuda siempre que se respeten las normas.

"Nosotros facilitamos un montón de herramientas a los webmaster para que sepan gestionar de la manera más eficaz su sitio. Hay que recordar que son herramientas gratuitas y que son las mismas que utilizan estas empresas de posicionamiento. Sólo hay que tener tiempo para aprender a manejarlas", añade Muñoz.

Estas herramientas son muy conocidas entre los administradores de sitios web, especialmente Sitemaps, lanzada en 2005, que permite organizar una estructura de la página para que el rastreo automático que hace su robot sea lo más eficaz posible. Hay páginas que por su diseño no pueden ser analizadas por los buscadores por lo que nunca aparecerán en sus resultados. Sitemaps dice directamente si su Googlebot ha podido analizar el sitio y si hay algún problema, para que pueda ser modificado.

Google Analitics ofrece información sobre los accesos a las páginas web y permite conocer de qué búsqueda concreta procede un usuario. Otra herramienta curiosa es Google Trends, que sin dar cifras concretas muestra gráficamente qué volumen de búsquedas se han realizado en relación a un término concreto y permite comparar distintas palabras.

Engañar al robot

Todas estas herramientas pueden ayudar a mejorar las páginas web y también a que tengan mayor relevancia no sólo en Google, si no en todos los buscadores en general, según argumenta Hernández, pero el rey de Internet no está dispuesto a tolerar prácticas que considera ilegitimas.

Los trucos más utilizados para engañar a Google están en el intercambio falso de enlaces entre las webs o crear falsas referencias en blogs y foros, al igual que el añadir textos ocultos. Estas técnicas están muy extendidas pues la relevancia de un contenido en Google viene medida, entre otras cosas, por el número veces que la palabra buscada se repite en el texto y el número de enlaces que se hace de esa página web. Cuantos más enlaces, más arriba en el resultado.

"Cualquiera de estas prácticas está prohibidas por Google y puede ser contraproducentes, porque se puede castigar al web que lo practica con peores resultados e incluso se llegan a eliminar", asegura Hernández, que no quiso revelar cuántas penalizaciones realiza el buscador al mes, ni dar nombres de empresas que hayan sido eliminadas de sus resultados.