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No hay quien entierre a las casetes

Pese al auge de los nuevos formatos digitales, el pasado año se fabricaron 700.000 cintas y misioneros y religiosos reivindican su utilidad en algunos casos

Aunque algunos se empeñen en dar por muertas a las cintas de casete, todavía no se puede certificar su desaparición completa. Hace ya 20 años, algunos pronosticaron la rápida desaparición de este formato con la entrada de los compact discs.

Sin embargo, no cabe duda de que las ventas de cintas han caído espectacularmente de los 442 millones de unidades en 1990 a unas 700.000 el pasado año, una cifra bastante respetable, según informa Los Angeles Times.

Algunos recordarán con nostalgia la odisea que era hacer una cinta de música variada para el coche, utilizando los radiocasete de doble pletina en los que teníamos que esta pendientes para dar al REC al inicio y final de cada pieza.

Anécdotas del uso cotidiano

O aquellas cintas que se enrollaban endiabladamente y que teníamos que desmadejar utilizando un rudimentario bolígrafo Bic. Eso cuando no se enredaban dentro del reproductor del coche, momento de máxima desesperación en el que los menos avezados teníamos que visitar al mecánico, previo pago, o al amigo manitas de turno para solucionar el entuerto.

Entonces, los aparatos que grababan a doble velocidad aparecieron como la gran revolución para los melómanos. Ahora un simple clic basta para grabar desde nuestro ordenador un CD MP3 con cientos de canciones en menos de cinco minutos.

Mensajes religiosos y libros para invidentes

Y a pesar de que muchos daban por muerto al casete, en algunos mercados ha logrado sobrevivir por algunas ventajas del formato. Los ejecutivos del último fabricante de este formato en EE UU, Lenco, aseguran que desde que se inventaron en 1964, las cintas se popularizaron por tres usos: libros para ciegos, pruebas judiciales y mensajes religiosos.

El director ejecutivo de Lenco, Daryl Chapelle predice que los 200 trabajadores de la fábrica que posee la compañía en Licoln (Nebraska) fabricarán 22 millones de cintas en los próximos años. "La realidad es que las nuevas tecnologías no consiguen reemplazar a las antiguas en muchos años", sentencia Chapelle.

La biblioteca del Congress's Nacional Library Service para invidentes y discapacitados ha almacenado cintas magnéticas para el registro y reproducción del sonido desde 1970. Un portavoz de esta institución asegura que este formato ha demostrado una gran duración y una gran facilidad de uso para sus usuarios.

A la misión con el radiocasete a cuestas

Los grupos religiosos han tenido históricamente un fiel aliado en las cintas para grabaciones bíblicas o sermones, incluso en la época del CD. La razón es que en una cinta de doble capacidad permite hasta 120 minutos.

También los misioneros han redescubierto las bondades de este formato. "Te puedes llevar un reproductor de casetes en medio de una jungla o en el desierto y funciona", asegura Steve Stepp, presidente de la asociación National Audio.

Pese a estos resquicios de vida, todos coinciden que en lo relativo a la música es un formato totalmente anacrónico y medio muerto. En pleno auge de iPods, Mp3, Mp4 y otras virguerías tecnológicas, parecía que los días de los casetes estaban contados, pero vistos los datos, ¿alguien se aventura a vaticinar una fecha para su fin? Probablemente, sigue siendo arriesgado.