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China renueva la licencia de Google

El buscador confiaba en la renovación. Con 400 millones de internautas este mercado es clave para su estrategia móvil

El pragmatismo chino parece haberse impuesto de momento. Consciente del enojo que podría haber generado en una buena parte de los 400 millones de internautas con que cuenta el país -entre ellos, seguramente muchos funcionarios del Gobierno y empresas chinas-, consciente del mal efecto que habría supuesto para la imagen de China y para el clima inversor extranjero, Pekín ha decidido renovar la licencia del buscador de Google, que expiró el pasado 30 de junio, según han informado portavoces de la compañía estadounidense. "Estamos muy contentos de que el Gobierno haya renovado nuestra licencia ICP [siglas en inglés de Proveedor de Contenidos en Internet], y esperamos continuar suministrando búsquedas en la web y productos locales a nuestros usuarios en China", han declarado a la agencia Reuters.

La decisión ha estado en el alero desde que la semana pasada Google dejara de redireccionar automáticamente a los usuarios chinos a su buscador en Hong Kong, tras advertirle Pekín que, de seguir haciéndolo, podría perder el permiso para operar en China continental. Ante la situación, la compañía californiana recurrió a una solución muy simple. Cuando se teclea http://www.google.cn/, se accede a una página con el logo habitual de Google y una falsa ventana de búsqueda, bajo la cual hay un enlace a su buscador en Hong Kong (google.com.hk) y un mensaje que dice "Por favor, guarde nuestra página". Al pulsar en cualquier zona de la pantalla, se es enviado al sitio de Google en la ex colonia británica. Así no es Google quien redirecciona, sino el propio internauta, y la empresa tecnológica cumple la ley. Si lo que se teclea estando en China es www.google.com, sí se es trasferido a Hong Kong.

Al renovar la licencia, las autoridades han aceptado, de momento, esta fórmula, que permite a los internautas asiáticos mantener uno de sus buscadores preferidos, aunque no el que más. El mercado de los buscadores en China, cifrado en 1.000 millones de dólares, está liderado por la firma local Baidu, que tiene una cuota del 60%, mientras que Google controla el 30%.

En la práctica, todo esto significa que los internautas chinos continuarán navegando en la Red con un velo ante los ojos, pero de diferente color. Seguirán sin poder acceder a sitios e informaciones consideradas sensibles por Pekín, no porque Google las filtre en el proceso de búsqueda, como ocurría hasta que a principios de año decidió dejar de hacerlo, sino porque es el Gobierno chino el que impide que sean abiertos. En algunas búsquedas, la página de Google en Hong Kong queda desactivada durante varios minutos. En otras, aparecen los enlaces, pero luego no se pueden activar.

El Gobierno bloquea miles de páginas en China continental, como las relativas al líder tibetano Dalai Lama o a organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, cosa que no ocurre en Hong Kong. Las relaciones entre Pekín y la compañía estadounidense se han agriado desde que ésta decidió plantarse y rechazar la autocensura a la que obliga China a las empresas de Internet. El 22 de marzo, Google clausuró su buscador chino y comenzó a redireccionar a los usuarios hacia Hong Kong, con la esperanza de mantener un pie en el pujante mercado del país asiático -donde quiere conservar un sitio que ofrece música y otros servicios, y no poner en peligro su futuro crecimiento- sin renunciar al compromiso con la libertad de información y a ser una compañía diferente.