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Buscando las "aplis" de oro

El congreso Bdigital Apps desborda a Cosmocaixa. El negocio de las aplicaciones mueve este año 3.503 millones de euros, 237 en España.

En plena campaña electoral catalana, los políticos se las ven y se las desean para llenar una cabina telefónica. Un consejo gratuito: pongan Digital Apps en los carteles y no sabrán dónde meter a sus repentinos y variopintos fans. Esto ocurrió ayer en el Cosmocaixa de Barcelona, que acogía Bdigital Apps, unas conferencias sobreaplicaciones para los móviles. A las 9.30 de la mañana no se cabía en el auditorio. La gente sobrante era desviada al aula Alfa y a la Beta, que también se llenaban y finalmente a una sala sin nombre y sin sillas, donde el público seguía las ponencias de pie o estirado en el suelo. En los talleres duros, los dedicados a programar, el éxito se repetía. Las azafastas a duras penas podían contener a los asistentes, que aguardaban a que saliera uno para que entrara otro. El responsable del catering, previendo que no iba a haber café para todos, se quejaba de que el aforo superaba todo lo recomendable, y con una cinta extensible vallaba donuts y cruasanes, mientras al otro ladode la cinta niños de todas las edades se cruzaban para visitar el museo de la ciencia. La teoría del caos apunto estuvo de estallar en aquel recinto, y no porque se hablara de Belén Esteban, sino de algo tan duro como aplicaciones para los móviles, las aplis -que los anglosajones vienen en llamar apps-. Es la nueva fiebre del oro.

En 2007 el negocio de las aplis movió 76 millones de euros, este año se superarán los 3.300 millones, según Ralf-Gordon Jahns, director de Research2guidance. De todos esos ingresos, 237 millones son en España. Los 13 millones de españoles con un smartphone realizarán este año un total de 581 millones de descargas.

Emilio Avilés tiene su aforo a rebosar y una cola esperando. Más de 150 personas pendientes de su metalenguaje sobre cómo desarrollar aplicaciones con arquitectura Android. Mucho XML, assets, values, management y archivos.

Avilés creó una nueva empresita (start up) que se llama Slashmobility . "Empezamos hace un año dos personas, ya somos siete. Dejamos nuestros trabajo y nos dedicamos enteramente a las aplicaciones para móviles: dos a Android, dos a iOs, dos a formación y uno a comercial". Viven de las aplis y tienen la fórmula del éxito. "Hay que hacer lo que se necesita, no lo que se te ocurra. Nuestros principales clientes son empresas que necesitan estar en los smartphones como hace 15 años se necesitaba estar en Internet. Algunas porque es cool, sin más, y otras porque quieren aprovechar el móvil como canal de ventas". Avilés y sus muchachos tardan entre uno y tres meses en desarrollar una apli.

La obsesión por la rentabilidad de las aplis flota en el ambiente. El público, mayoritariamente joven, y con pinta de tecnólogo, quiere saber cómo será el negocio, porque el precio de las descargas va en franco descenso. Los españoles se descargarán este año 581 millones de aplicaciones, pero sólo pagarán 87 millones. Hay otras formas de ingresos en aumento: la publicidad, las subscricpiones y los servicios, principalmente, en un sector que está a punto de reventar, el de la salud. En cinco años 500 millones de personas llevarán en sus móviles aplicaciones sanitarias y sólo el 14% de los ingresos serán por la descarga. La principal fuente de ingresos será la venta de aparatos, como sensores para la tensión, y la venta de servicios de seguimiento de la salud. Jordi Serrano se dedica a la llamada eHealth. Su start up UniversalDoctorse aplica ya en la red sanitaria de Cataluña y Castilla La Mancha. "Mi aplicación consiste en que sea cual sea tu idioma, chino o alemán, te puedan atender correctamente un médico de cualquier país gracias a nuestro traductor automático médico", explica Serrano, que se define como médico-techie. "En la nube somos unas 70 personas, porque aparte de traductores de cada idioma, buscamos a un médico de cada país para que certifique la idoneidad de las traducciones".

Serrano acaba de regersar de un congreso en Washington de eHealth, y ratifica que esto no ha hecho más que empezar. "Hay cosas increíbles. Pronto implantaremos una aplicación para que las embarazadas a partir del octavo mes puedan comprobar con su móvil el nivel de contracciones".

Portavoces de star ups van desfilando por el Bdigital, organizado por Barcelona Digital, algunas de pequeñas empresas, otras bajo el cobijo de grandes. Otra pregunta que flota en la multitudinaria audiencia: ¿De qué vale que un desarrollador individual lance un producto si depende de los grandes distribuidores como Android Market o la App Store? Alguno contesta que la creatividad siempre tendrá más valor que el distribuidor; otro más práctico, dice que también sale el sol más allá de esos dos grandes. Gordon Jahns recuerda que la minoritaria tienda de Nokia, Ovi Store, tienen 167 descargas por aplicación, mientras que en App Store es sólo de 55, y de 83 en Android Market.

La iniciativa de Javier Fernández se llama Touristeye,una guía de viajes, con sus planos y sus fotos, sin necesidad de roaming ni de llevar nada encima. "Estamos en los primeros peldaños de una nueva era", explica el japonés Kei Shimada, conferenciante estrella y director de Infinita. "Por tanto es una tierra llena de oportunidades para todos. Ahora están Android y Apple, pero en los dos próximos años se incorporará Mobile 7 de Microsoft".

El fenómeno de las aplis, "no es sólo de tecnología", advirte el director general adjunto de La Caixa, Antonio Massanell, por si alguno por ahí andaba despistado. "Se trata de innovación social".