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Superado el reto de crear un videojuego en dos días

Diseñadores, informáticos y entusiastas celebran una GameJam

ROSA JIMÉNEZ CANO Madrid 30 ENE 2011 - 20:01 CET

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Poco antes de las tres de la tarde se vivían los momentos de más tensión en el MediaLab Prado. A esa hora tenían que estar todos los juegos terminados. El GameJam había comenzado 48 horas antes. Los 60 participantes pasaban a exponer los resultados. Había gente como Enrique Gil, un informático que participa por primera vez y que quiere dar un giro a su vida. Acaba de dejar su trabajo para "aprender más e introducirme en un sector lleno de oportunidad". Pablo Iáñez, de Zaragoza, está haciendo el grado en diseño de videojuegos de ESNE. Es su primera vez y se ha traído la torre del ordenador consigo. Con varias Campus Party a sus espaldas aparecer con su máquina con un asa en la parte superior le parece de lo más normal. Carles Ginés ha venido desde Castellón, aunque ha dormido debajo de una de las mesas de trabajo mantiene el ánimo por las nubes.

Este evento se celebra en todo el mundo desde 2002. Nueva Zelanda dio el pistoletazo de salida a las tres de la tarde del viernes y terminó a la misma hora de ayer. La única restricción para evitar que se trajera el trabajo precocinado e incentivar la creatividad era el tema, la palabra "extinción".

Verona, Praga, Ciudad del Cabo, Seúl o Bangkok también se han sumado. En total 7759 participantes, en 169 encuentros diferentes, han creado 1354 juegos, casi todos para ordenadores con Windows. La más multitudinaria se celebró en Dinamarca con 284 participantes. En 2009 España participó por primera vez en este concurso en el que ganar es lo que menos importa. Una consola Nintendo Wii es el premio. A nadie le mueve ese reconocimiento. Lo importante es pasarlo bien, construir y si el jurado se fija en ellos, mejor que mejor. Los miembros son los más relevantes de la industria: Roberto Álvarez de Lara, director de Top Games, Gilberto Sánchez, director de Virtual Toys, Daniel Parente, de Enigma, y Michael Santorum de Mercury. Gonzo Suárez merece un lugar de honor entre estos nombre. El histórico creador de juegos y director de la serie Commandos cree que estas iniciativas son muy positivas. "Demuestran una gran capacidad de adaptación y superación de la presión. Sirve para fomentar el trabajo de nuevos profesionales", valora.

Irene Gabriel de 23 años, licenciada en Bellas Artes, es la única chica, igual que el año pasado, que fue su primera vez. Salió de allí con muchos amigos y un novio con el que sigue. Llegó a este mundo por una asignatura de diseño en tres dimensiones, aunque, gracias a su padre, ya amaba los videojuegos. Comenzó a colaborar con alumnos del Máster de Desarrollo de Videojuegos que dirige Pedro González en la Universidad Complutense. Trabaja enIntegralcom, una empresa de aplicaciones, como diseñadora. "No me quiero dedicar profesionalmente a los juegos. Son mi afición. En este sector la presión es mucha, es muy duro", explica.

El juego creado por su grupo se llama Noerd's Ark, una recreación del Arca de Noé solo que después de salvar a los animales la barca se hunde. El equipo de José Miguel Sánchez, Eduardo Millán, Francisco Naranjo y Gorka Suárez ha dado forma a una nueva civilización que perdurará solo si es apta para desarrollarse industrialmente. José Miguel ya ha participado en eventos parecidos durante Campus Party. Se lo toma como un hobby y lo vive con pasión. Es la válvula de escape al trabajo que tiene: desarrollo de aplicaciones para banca.

Alone in the light, además de un guiño a un clásico de los 90, Alone in the dark, es la propuesta del equipo de Fernando Matarrubia, Miguel Montesinos, Miguel García y Carles Ginés, que hace de diseñador gráfico. Optaron por el habitual juego de plataformas en el que un muñeco muy parecido a un Fraggle necesito ir de antorcha en antorcha. El juego termina cuando se extingue la luz.

La última migración del mamut lo han creado Sergio Coleto, José Macanás y Alfonso Montón. Cuentan como estos antecesores del elefante desaparecieron del planeta. Las manadas recorren la pantalla hasta caer a manos de humanos. Destacan por la estética cuidada y los toques humor.

El jurado compuesto por miembros de la industria decidió premiar al juego No more ice, de Álvaro Calvo, Enrique Luengo, Marcos Paulis e Iván Pérez. El de galardón de los participantes recayó en Delete this game, un título cuyas acciones y pantalla se van destruyendo a medida que se avanza en el mismo. Literalmente, pierde funciones hasta extinguirse. Salió de las mentes de Enrique Alcor, Enrique Hervás, Alfredo Jiménez y Miguel Tomé.

Sergio Galán y Víctor Díaz son los únicos que aceptaron la propuesta del MediaLab y jugaron con la fachada digital del centro. City fireflies, luciérnagas urbanas en español, se juega desde la calle. La luz del móvil, un mechero o una linterna hacen de control. Pueden participar varios transeúntes según lleguen al centro. Ambos quedaron segundos en los premios del público y el jurado profesional.

Federico Peinado, profesor del Máster de la Complutense, donde imparte la asignatura de Diseño e Historia, está más que orgullo de los resultados: "Cada año se superan. Parece increíble que sean capaces de hacer algo tan grande en solo dos días".

El mero hecho de llegar hasta el domingo con la cabeza despejada se considera un logro. Hacia las seis de la tarde, con caras de agotamiento y sometidos una dieta de pizzas y hamburguesas, Coca-Cola, Red Bull, café y agua decidieron celebrar la gesta con una dosis de entretenimiento en el mundo real. Antes de que su cuerpo sacara el mítico cartel de "Game Over" compartieron cervezas y anécdotas en el Barrio de Huertas.

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