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Éxodo en Instagram

El tráfico de la aplicación se reduce un 50% ante la entrada en vigor de los nuevos términos de uso

Éxodo en Instagram

De ser el servicio de moda, a ver cómo sus usuarios se fugan. Lo que era una sensación -la de haber menos fotos en Instagram- se ha comprobado con datos. Según AppStats el tráfico del servicio de retoque fotográfico ha bajado de los 16,35 millones de usuarios activos al día el 17 de diciembre, a los 7,41 millones del 14 de enero. A pesar de que oficialmente, en septiembre, declararon contar con 100 millones de personas registradas en su servicio.

El cambio en los términos de uso, que entran en vigor este sábado, ha terminado por hacerles perder parte de su atractivo. El 18 de diciembre, día en que se anunciaron los cambios, se observa el gran declive, pues se quedaron en solo 5,2 millones de usuarios activos, días antes de la rectificación parcial. Entre los críticos se encontraban la revista National Geographic o Kim Kardashian. También hay ilustres disidentes, como es el caso de la actriz Mia Farrow, la cantante P!nk y el jugador de baloncesto LeBron James.

Instagram, que fue adquirida por Facebook por 765 millones de euros en abril una semana después de lanzar la versión para Android, ha enviado una carta a todos los suscriptores recordando que pronto se actualizarán las reglas. A la vez que le quitan importancia: “No cambia nada en cuanto a la propiedad de tus fotos, tampoco en cuanto a quién puede verlas”. Y pasan a aclarar que en lo sucesivo se compartirán datos de registro con Facebook para evitar el spam de manera efectiva -por ahora difícilmente perceptible- y planificar mejor el crecimiento de la plataforma.

En cuanto al punto más polémico, el de usar los contenidos generados por los usuarios para fines publicitarios, no se dan nuevas noticias. “Vamos a tomarnos un tiempo para desarrollar mejor nuestros planes publicitarios y os lo haremos saber”, declararon el 19 de diciembre.

A partir de este sábado no queda más opción que seguir aceptando los cambios o irse. La única excepción es la demanda colectiva. Por el momento solo se ha registrado una en San Francisco. Los profesores Michael Rustad y Richard Buckingham de la Facultad de Derecho de Suffolk (Boston) en una entrevista a este medio se mostraron muy duros con la red social: “Se reserva el derecho de dejar a los usuarios de lado y lucrarse con su información personal. El dinero va directo al servicio, sin compartirlo con quienes lo crearon. Este es un plan completo y pensado para comerciar con la privacidad de los usuarios en su propio beneficio, pero esta provisión del negocio la ponen dentro de las normas y así no lo parece”.

Una de las consecuencias de la compra por parte de Facebook fue el alejamiento de Twitter. Pasó de ser el servicio principal en que se difundían las imágenes a no poder mostrarlas. Para verlas era necesario hacer un clic adicional. Twitter respondió lanzando sus propios filtros para modificar imágenes.