Klout, reyes de la influencia social

“Con las redes sociales cualquiera tiene la capacidad de influir”, señala Joe Fernandez, creador de la aplicación

Joe Fernandez, consejero delegado de Klout, en la sede de san Francisco.

De almacén de zapatos a un decorado de western. Klout, nacido en 2008, sabe lo que vales. Se dedica a eso, a poner precio a tu cabeza y, si lo haces bien, quizá tengas recompensa. Bihn Tran y Joe Fernández decidieron medir el peso de cada perfil en redes sociales. Su aplicación pone un número a cada perfil entre 0 y 100, demás, añade etiquetas con los temas en los que cada cual marca la pauta. Estar por encima de 70, en Estados Unidos, abre puertas para ir al cine antes del estreno, tener un libro en las manos antes de su salida al mercado o entrar en un club selecto. Todo depende de ese número mágico acompañado de las palabras adecuadas. En inglés lo llaman perks y sirve tanto para denominar las chucherías para perros como los sobres que las empresas dan a sus empleados.

Precisamente ahí radica su modelo de negocio, en cobrar a las empresas por promocionar su productos o dar a conocer una serie piloto entre la gente que utiliza las redes sociales y que Klout ha discriminado por sus intereses y gustos. Para los los usuarios la promoción es gratis y pueden consultar tanto como quieran.

La idea de la influencia social le asaltó a Fernández en 2007 mientras convalecía de una operación en su mandíbula. Entonces le dio tiempo por pensar al ahora consejero delegado en cómo crear un medidor de influencia en redes sociales.

La sede de Klout, en el corazón de San Francisco, parece un decorado del far west. En la entrada descansa un bisonte disecado y todo recuerda a su iconografía. Hay carteles con recompensas de 8.000 dólares para quien encuentre al candidato más adecuado a un nuevo puesto de trabajo. El culpable de este peculiar decorado es el propio fundador. “Soy de Las Vegas y todo está inspirado en Nevada y Colorado”. Aunque de español solo habla "un poquito", su familia es oriunda de Cuba. “Mi abuelo, de origen español, trabajaba en los casinos de La Habana; cuando la revolución prohibió el juego, él, como muchos compañeros emigraron a Las Vegas para fundar lo que es hoy”, dice con orgullo.

A diferencia de lo habitual en las startups de la zona, no hay comida ni caramelos por las esquinas, pero sí contratan un catering cuando toca celebrar un cumpleaños o algún hito de la empresa. Cada viernes se reúnen para resolver dudas sobre la propia empresa y valorar su rumbo. La implicación es alta y siguen una máxima pintada en la pared, Be bold, que se podría traducir como una mezcla de sé valiente, audaz y atrevimiento en una sola palabra.

Klout sigue alrededor de 12.000 millones de señales sociales a diario y a 400 millones de personas

El buen rollo se nota en los nombres de las salas de reuniones. Las bautizan con famosos y artistas que marcan la pauta, para bien o mal, en redes sociales: Gaga, Sheen, Bieber…

Pregunta. ¿Cómo definiría Klout?
Respuesta. Como un medidor de influencia. Por influencia entendemos una habilidad para llevar a la acción, por cambiar la mente de las personas con respecto a productos, servicios y conceptos. Con el crecimiento de los medios sociales cualquiera tiene la capacidad de influir en otros solo con compartir sus pasiones e intereses. No medimos la calidad de los comentarios, sino el eco que producen.

P. ¿Cómo lo miden?
R. El algoritmo de Klout sigue alrededor de 12.000 millones de señales sociales a diario y 400 millones de personas. El sistema se actualiza con frecuencia y utilizamos como referencia a Twitter, Facebook, Google+, LinkedIn, Instagram, FourSquare, Bing, Wikipedia y el propio Klout. No son las únicas webs que seguimos porque cada vez hay más novedades con interés, pero nos inquieta mostrar la influencia de manera sencilla y comprensible.

La mejor manera de influir online es ser uno mismo, compartir contenido interesante e interactuar con otros que también son influyentes

P. ¿Qué pesa más, Facebook o Twitter?
R. Depende de cada perfil y en el uso que hacen de las redes sociales. Si se es más activo en Facebook que en Twitter y si te das de alta en nuestra plataforma con uno u otro servicio, ese es el que manda, aunque puedes hacerlo a mano. En tu caso concreto, este es el desglose: Klout, 1,6%, Google+, 3,8%, Facebook, 30,9%, Twitter, 52,7%, LinkedIn, 1,7%, Instagram, 8,3% y FourSquare, 0,6%.

P. ¿Por qué alguien debe usar Klout?
R. Para ver su influencia y la de los demás, ver los momentos en que marcaron tendencias o tener una idea de lo más interesante en redes sociales en los últimos tres meses. También para recibir pequeñas recompensas o incentivos por ello.

P. ¿Qué premios?
R. Los más comunes son promociones de McDonald’s, Red Bull, tarjetas de Moo… Pero hay muchísimos. Los ofrecemos desde 2010. Snacks, viajes, cuentas de Spotify, acceso a fiestas, paquetes de fruta, refrescos…

P. ¿Qué puedo hacer para ganar peso?
R. Creo que la mejor manera de ser influyente online es ser uno mismo, compartir contenido interesante e interactuar con otros que también son influyentes.

P. ¿Quién es el líder mundial en su medidor?
R. Según nuestro indicador, Barack Obama, con 99.

P. ¿Y en España?
R. No tenemos una lista por países, pero lo mejor que se puede hacer es teclear http://klout.com/#/ seguido por el nombre de Twitter de la persona que se quiera consultar.

P. Klout se integra con Passbook, la billetera de Apple, ¿cómo les funciona?
R. Lo hicimos como una prueba para un proyecto comercial. No lo usamos de manera muy activa, pero lo mantenemos porque quizá se reactive en un futuro.

P. ¿Para cuando una versión con Android?
R. No tenemos una fecha concreta, pero sí interés en esta plataforma. Algo habrá.

P. ¿Su próxima meta?
R. Europa, conquistar Europa; tener allí perks; también en Japón, donde experimentamos un gran crecimiento. Nuestras únicas experiencias en el Viejo Continente ha sido con la NBA en Alemania y con Orange en Francia, pues confió en nosotros cuando comenzaron a ofrecer 4G. Estamos en conversaciones con el Ayuntamiento de Madrid para promocionar la ciudad. En Seattle tuvimos una acción que multiplicó por tres el material en blogs y redes sociales, así como un aumento en el número de turistas.