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La contraseña es un sonido

Google compra la empresa SlickLogin

Llamar a un portal, decir "soy yo" y que se abra la puerta. Un hecho común y que denota confianza en la entonación, voz, forma de hablar... Así es como SlickLogin pensaba que tenía que ser el uso de claves, basándose en la voz de la persona que quiera desbloquear el móvil, consultar su correo o acceder a sus archivos en la nube. 

La empresa de Tel Aviv acaba de pasar a manos de Google por una cantidad que no se ha desvelado. De esta forma el buscador no solo se hace con la empresa, sino también con el equipo, la tecnología usada y las patentes.

Or Zelig, Eran Galili y Ori Kabeli, el equipo directivo de SlickLogin, tres expertos en seguridad, tema al que se dedican desde hace seis años, explican en la página corporativa el por qué de la venta: "Decidimos comenzar esta aventura porque las medidas de seguridad nos parecían molestas y cada vez más complicadas. Al principio, nuestros amigos nos tomaron por locos, pero sabíamos que podríamos hacerlo mejor. Queríamos mejorar la seguridad y hacerla, a la vez, sencilla. Nos hemos unido a Google porque compartimos la esencia, pensamos que la tecnología no debe generar frustración, sino ser fácil".

La empresa saltó a la fama en septiembre, cuando presentaron sus servicios durante un evento del medio TechCrunch. Su tecnología envía un sonido al móvil, de modo que es necesario que suene y el ordenador en el que se quiere entrar lo reconozca. Entre los diferentes usos que proponen está la combinación con el chip NFC (Near Field Communication, de contacto cercano), las conexiones wifi o los códigos bidi.

Google fue la primera empresa en incluir la verificación en dos pasos, usando el envío de un código al móvil tras poner la contraseña escrita de modo que aunque se conozca la combinación, es necesario añadir una sucesión de números aleatorios que llegan como un SMS. La terna alaba esta medida: "Lo hicieron gratis. Seguro que entre todos conseguimos hacer que Internet sea más seguro para todos".

Las startups de Israel ganan cada vez más popularidad. Es muy común que mantengan una sede en Silicon Valley, donde hacen promoción, márketing y ventas, y otra para el desarrollo del producto en el país de origen. Este era el caso de Waze, comprada por el gigante de las búsquedas en junio por 1.000 millones de euros (1.300 millones de dólares).

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