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Google traduce conversaciones en tu móvil en tiempo real

Mejora su sistema de reconocimiento de texto en varios idiomas

La aplicación Word Lens permite traducir carteles directamente en pantalla.

El brasileño Otavio Good pone el móvil sobre la mesa, pulsa un botón y habla en su portugués nativo. Barak Turovsky, ruso, espera unos segundos y escucha una voz robótica en su idioma, en el que contesta. Ambos hablan inglés en su día a día y trabajan juntos en los laboratorios de reconocimiento de lenguaje de Google, pero quieren demostrar la capacidad de su herramienta en primera persona.

Muy parecido a lo que hace menos de un mes vislumbraba Skype, pero en la misma habitación. No funciona en videoconferencias, sino en el mundo real, con dos personas presentes. El avance no es una nueva aplicación, tampoco un servicio. Teóricamente es tan solo una actualización del traductor de Google, pero será de gran utilidad en multitud de situaciones.

Esta no es la única innovación, que se verá tanto en la versión para Android como en la de los aparatos de Apple. Good llegó a Google en mayo del año pasado, cuando Google compró su aplicación, Word Lens. Basta con apuntar a un cartel en otro idioma y ver en pantalla lo que quiere decir en el tuyo. Perfecto para saber qué dicen los signos que llevan a un monumento o leer el menú de un restaurante sin demora. También para entender la portada de un diario. El sistema combina el clásico OCR (reconocimiento óptico de caracteres), la tecnología de los escáneres, con la realidad aumentada. Se convierte la imagen en texto, se traduce y se muestra sobreimpresa sobre la original sin sensación de espera.

El traductor oral utiliza aprendizaje automático, machine learning en inglés, una técnica usada dentro del campo de la inteligencia artificial que imita la forma de adquirir conocimiento de los humanos. Cuanto más se usa, más acertados serán los resultados. Cuantos más datos recoja, más posibilidades de acierto. Turovsky estima la tasa actual de éxito del traductor de voz en un 80%. “Sabemos que hay errores, pero una mala traducción es mejor que nada”, defiende. El sistema, por supuesto, no es perfecto. Las frases hechas siguen siendo un reto en cualquiera de los idiomas. También los acentos y fórmulas que cambian por región.

La suma de ambas novedades, virtualmente, ofrece libertad de movimiento a turistas y profesionales en tránsito. “Tener una conversación con un taxista o saber cómo llegar a un lugar se convierte en un acto sencillo”, explica el brasileño.

Aunque carece de anuncios y no genera ingresos para Google, Translate cuenta con más de 500 millones de usuarios activos mensuales. El 95% de los mismos están fuera de Estados Unidos. Brasil y México son los que cuentan con más actividad.

La traducción de voz funciona en 36 idiomas. En el caso de la traducción de carteles o textos con la cámara, los idiomas son algo más limitados: sólo se puede de inglés a francés, alemán, italiano, portugués, ruso y español. Y viceversa, pero siempre desde o al inglés. No se puede, por ejemplo, mostrar un cartel que está en italiano y traducirlo al español. La cifra sube hasta los noventa lenguajes si se trata de traducciones escritas, para páginas web, por ejemplo.

Ambos ingenieros insisten en que Google no tiene intención de cobrar por estos servicios. Cada día realizan más de 1.000 millones de traducciones.

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