La transformación digital de EL PAÍS, compartir noticias en la era del móvil

El diario alcanza los 14,3 millones de usuarios únicos en España, su récord histórico

Dos piezas informativas relacionadas con el accidente de Germanwings del pasado 24 de marzo sirven para explicar el proceso de cambio en que se halla embarcado el diario EL PAÍS y la mutación que están experimentando las grandes cabeceras internacionales en plena era digital. El 50% de las consultas informativas de la noticia del funesto accidente se realizaron a través del teléfono móvil. Un 45%, desde el ordenador de mesa. Un 5%, desde las tabletas.

En otras palabras, el presente (y el futuro) de los medios de comunicación ya se juega en ese dispositivo presuntamente inteligente que parece haberse convertido en apéndice del ser humano del siglo XXI.

El 53% de la audiencia llega a EL PAÍS por la vía de dispositivos móviles

Hablamos, de hecho, de una tendencia global. 39 de los 50 medios digitales más importantes del mundo consiguen más tráfico hacia su sitio web desde terminales móviles que desde el PC, tal y como señala el último análisis realizado por el Pew Research Center a partir de datos de ComScore.

“El móvil ya es el presente de los medios”, afirma Antonio Caño, director de EL PAÍS. “Nada de lo digital es ya futuro. Es más: hay partes de lo digital que ya son pasado”.

Esta tendencia que recorre el panorama mediático mundial encuentra reflejo en los números de este diario o, mejor dicho, de esta plataforma multimedia de contenidos: el 53% de su audiencia llega vía dispositivos móviles. “La movilidad [teléfonos y tabletas] pronto representará el 80% de nuestra audiencia”, augura Manuel Mirat, consejero delegado del diario EL PAÍS. “El móvil mata al PC; pero ni el móvil ni el PC matan al papel”.

"Nada de lo digital es ya futuro", dice el director, Antonio Caño

El teléfono portátil lo cambia todo, sí; pero también lo hacen las redes sociales, que se han convertido en el principal canal de distribución de contenidos informativos. Más de 71.000 personas compartieron la noticia del siniestro de Germanwings que este diario publicó a las 11.38 del martes 24 de marzo, un día que el redactor jefe de Internacional, Andrea Rizzi, recuerda como “una extraordinaria sacudida de adrenalina, además de una gran conmoción por la tragedia”. La noticia recibió 1.221.717 visitas y es desde entonces la tercera más consultada del último año. Colocó a la sección de Internacional frente a uno de los retos de estos tiempos informativos: “Lograr un equilibrio entre dos velocidades: ser ultrarreactivo; y a la vez, buscar la profundidad”, dice Rizzi. Es decir, cubrir tanto la oferta informativa en directo, que exige constantes actualizaciones, como la elaboración de contenidos con valor añadido y mirada propia.

Otra pieza relacionada con el vuelo suicida del copiloto Lubitz alcanzó unos niveles de viralidad (contagio en la Red) que propiciaron más de dos millones de visitas. Fue la que elaboró Verne, espacio para noticias asombrosas que inició su andadura en este diario como blog el pasado 24 de septiembre. Reproducía un vídeo, colgado cinco días antes del accidente por un internauta, en el que el presentador Pablo Motos aludía a la historia de un superviviente del avión que en 2009 amerizó sobre el río Hudson. Relataba los últimos pensamientos de un hombre que pensaba que iba a morir.

Hábitos de lectura

Telefonos moviles y tabletas con la aplicación del diario EL PAÍS. EL PAÍS

Por la mañana, al despertar, la gente consulta las noticias por el móvil. Consumo que vuelve a reactivarse a la hora de comer.

El acceso a contenidos informativos desde el PC reina en las horas de trabajo.

La tableta, sin embargo, es consultada por la noche, al acabar la jornada.

El tiempo de conexión es mayor en el caso del PC; el del móvil, es un consumo inquieto, rápido. El de la tableta, similar al de PC. 

La pieza del vídeo premonitorio de Verne es la más visitada en el último año. Apareció en el muro de Facebook de siete millones de personas. Nuevas narrativas, nuevos formatos, nuevos lectores.

El 80% del tráfico que ha llegado en el último mes a este espacio que lidera Delia Rodríguez viene de las redes sociales. Eso es lo que buscan los medios: presencia en las redes, en los móviles. La monetización de esa audiencia es el desafío en la búsqueda del Santo Grial: el modelo de negocio.

Datos, datos, datos. Estamos en la era de los datos y el diario no permanece ajeno a ello: la audiencia es un criterio clave.

Martes, 10 de la mañana. Un grupo de 10 personas, entre los que se encuentran el consejero delegado, Manuel Mirat; el director del diario, Antonio Caño; y el director general, Ignacio Soto, miran atentos las cifras que se proyectan en una gran pantalla en la tercera planta de la sede central del diario EL PAÍS en Madrid. Es la llamada reunión de audiencia y liderazgo. En ella se hace un seguimiento de los resultados de tráfico de cada una de las secciones del periódico. Fue implantada a principios de noviembre de 2014. “Las audiencias nos sirven para identificar zonas de debilidad”, señala Guiomar del Ser, que acude a esa reunión en su calidad de responsable de Movilidad y Redes Sociales. Desde hace dos meses, las secciones de este periódico funcionan con objetivos. Este es uno de los grandes cambios.

Una pieza de Verne tuvo presencia en siete millones de muros de Facebook

La lucha por la audiencia podría resultar un terreno pantanoso. Pero los responsables de las secciones no parecen albergar temores de caer en los temas pincha-pincha —en la jerga del sector, temas curiosos, ligeros, en ocasiones, con elementos de sexo—. “Elaboramos nuestro menú informativo con los criterios de calidad de siempre”, afirma Jorge Rodríguez, redactor jefe de la sección España, “y apoyamos la cobertura de aquellos en los que vemos que existe un interés del lector”. Tanto Miguel Jiménez, redactor jefe de Economía, como Rodríguez, coinciden en que los datos de audiencia resultan muy útiles; y en que crean una cierta “adicción”.

El mayor conocimiento de los lectores ya está conduciendo a un mayor volumen de piezas de servicio público como la información práctica para la Declaración de la Renta o sobre el calor que ha recorrido la Península esta semana.

Buscar al lector allí donde esté

Pantalla de audiencias de EL PAÍS. EL PAÍS

Este periódico nunca había tenido tantos lectores. En los tiempos de las grandes cifras del papel, se podían llegar a vender hasta 750.000 ejemplares. Hoy, los números hablan de millones. A escala global, elpais.comcerró marzo como líder mundial de los periódicos digitales en español, según los datos de ComScore MMX, medidor oficial de audiencias del mercado.

Registró 15,2 millones de usuarios únicos, frente a los 12,1 de elmundo.es y los 11,1 del argentino clarín.com (el dato internacional todavía no incluye a los usuarios de dispositivos móviles). EL PAÍS es el decimoquinto periódico digital del mundo en un ranking que encabeza la web china Xiahuanet.com.

A escala nacional, en España, donde ComScore ya incluye en sus mediciones a los usuarios de móvil y tableta (además de los del ordenador), elpais.com también es líder con 14,3 millones de usuarios únicos frente a los 13,4 de elmundo.es. En las mediciones en que Comscore solo recoge el dato de PC, sin contar los de dispositivos móviles, elmundo.es tiene 8 millones frente a los 7,5 de elpais.com.

“Hemos batido el récord histórico de la Compañía”, enfatiza Manuel Mirat, consejero delegado de EL PAÍS. “Y estamos trabajando en múltiples frentes buscando a un lector comprometido con el ADN de EL PAÍS”.

Apostar por el vídeo, por el móvil, por la incorporación de nuevos espacios informativos que atraigan nuevos lectores a la web, por la distribución de los contenidos a través de las redes sociales. Estas son algunas de las prioridades de la agenda de Mirat. “Estamos en una segunda fase de la transformación digital”, afirma Caño.

El lanzamiento de una plataforma de vídeo liderada por el excorresponsal de Cuatro en Washington Carlos de Vega y de una nueva versión para móvil serán los siguientes pasos.

La transformación digital altera el paisaje. Atrás empiezan a quedar los tiempos en que los periodistas se levantaban tarde y llegaban a la redacción al mediodía. Juan Carlos Galindo, responsable del primer turno de la web, empieza su jornada a las seis de la mañana, cuando todavía se están pasando las aspiradoras en la sede madrileña del diario. Toma el relevo de la Redacción en México, que es la que cubre las necesidades informativas entre las dos y las seis de la madrugada.

Se incorporan, además, nuevos perfiles al espacio central de la Redacción. Todos los días allí están sentados, junto a los periodistas, dos analistas digitales que ofrecen informes de tráfico. También se puede ver a las compañeras que se encargan de velar por el buen posicionamiento de las noticias en buscadores, el SEO (Search Engine Optimization).

La apuesta de EL PAÍS, además, ha cambiado de eje. La América que habla español y portugués es el objetivo, el lugar por donde llegará el crecimiento. “Somos el único balcón desde el que se puede ver el panorama en toda la región”, afirma Luis Prados, subdirector de la edición América, “gracias a una red de corresponsales construida a lo largo de 40 años y, sobre todo, a las redacciones de Ciudad de México y São Paulo”. El 32% de los usuarios de este diario procede del continente americano. Un 60,5%, de España. Un 7,1%, del resto de Europa.

Cambio de eje, sí; y, sobre todo, profundización en los nuevos conceptos: “Los medios han dejado de ser un lugar desde el que se sienta cátedra”, dice Caño. “Hoy, lo que establecemos con los lectores es una conversación”.

Tiempos informativos de revolución permanente

Los medios están en plena fase de transformación. La versión de móvil de EL PAÍS ya cuenta con un icono para compartir contenidos a través de WhatsApp. Y ya hay medios que están abriendo sus informaciones a Snapchat, la red social de los contenidos que desaparecen al poco de ser leídos. “Esto es la revolución permanente”, señala Bernardo Marín, subdirector del área digital.

EL PAÍS tendrá una web responsive, es decir, que se adapte a cada uno de los dispositivos (PC, móvil, tableta) en el plazo de un año. La web Verne ya lo es; así como las de The Guardian,The Boston Globe o de The Wall Street Journal. La tecnología permitirá ofrecer al usuario, ya sea en su móvil, tableta o en la web, información personalizada (notificaciones, alertas en las aplicaciones de teléfono), de modo que aquel interesado en la información deportiva abra una portada que esté ajustada a sus preferencias. El objetivo será el de siempre: “Proveer de información contrastada, independiente y de calidad, sea en el soporte que sea”, dice el director adjunto, David Alandete.

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