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¿Dónde pasan su tiempo los jóvenes en Internet?

Snapchat e Instagram se consagran como las redes favoritas de los más jóvenes frente a Facebook y Twitter, percibidas como herramientas para los adultos

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Logotipo de Snapchat. AFP PHOTO

El salto generacional es creciente. Para cualquiera que haya nacido en la década de los 60 o los 70, explicar a un adolescente que en su juventud ni siquiera había móviles supone todo un reto, pero tampoco podrá cantar victoria si cree que basta con tener cuenta en Facebook y en LinkedIn para estar al día. Los más jóvenes tampoco comprenden realmente la utilidad de ciertas redes, y la brecha generacional se mantiene a lo largo del tiempo. Los que han nacido ya con un smartphone en la mano posiblemente ni se planteen encender el ordenador. ¿Dónde pasan su tiempo los millenials? Es la pregunta del millón: toda la información disponible se basa en mediciones que varían por continente y país, pero hay varias tendencias claras.

Snapchat, momentos gamberros

Se trata sin duda de la app social con más proyección en todos los mercados y, de hecho, según apunta Globalwebindex, fue la aplicación social con mayor crecimiento en 2014. Su uso es ya masivo en determinados rangos de edad. Con todo, la tasa de penetración varía en función de los países. La app está más presente en aquellas regiones con jóvenes habituados a utilizar de forma cotidiana las redes sociales.

¿Qué es Snapchat exactamente? Se trata de una aplicación móvil que permite el envío de contenido multimedia, que luego se destruye de forma automática. Es decir, lo que se comparte en esta red es efímero y ahí reside precisamente su gracia: los adolescentes comparten de esta manera fotos y vídeos que pueden ir acompañados de textos o dibujos a mano alzada. Una vez vistos, se esfuman de las pantallas de los destinatarios. La aplicación creció además incorporando un sistema de mensajería interna y Discover, una extensión del servicio mediante la cual los usuarios podrán disfrutar de vídeos y contenido de canales como Vice o Buzzfeed, entre otros. La idea es retener al máximo al usuario dentro de la app. Y parece que lo están consiguiendo.

Willow Smith posa para su cuenta en Instagram con una camiseta de Jean Paul Gaultier.

Instagram, la mejor cara

Se trata de la otra gran aplicación social que causa furor entre los más jóvenes, y parece que no de una manera deliberada. Instagram es ya más conocido entre los usuarios de más edad: esta aplicación social consiste básicamente en publicar fotos que podrán ser vistas y comentadas por los seguidores. Instagram, que fue adquirida por Facebook, mantiene la asimetría de seguidores y seguidos que emplea Twitter: es decir, un usuario puede seguir a 20 contactos, pero a él mismo seguirle 200 cuentas. Aquí entra en juego la popularidad de la cuenta y cómo no, la vanidad, que se mide también a través de los “me gusta” que recibe cada foto, un juego un tanto delicado para la psicología de un adolescente, cuya reafirmación o condena está a un solo toque de distancia. Esta red social cuenta con la friolera de 400 millones de usuarios activos al mes, según datos de Statista, y es el paraíso de los selfis para los adolescentes. Si en Snapchat se comparten momentos gamberros o divertidos, en Instagram se pone siempre la mejor cara.

YouTube, el eterno filón

En realidad, en esto de las redes sociales y las aplicaciones móviles no existen los plazos: una recién llegada puede arrasar desde su inicio, mientras que otra que ha reinado durante años puede venirse abajo en cuestión de semanas. Los caprichos de las tendencias no respetan nada, pero un veterano, YouTube, no solo resiste, sino que ha cobrado un nuevo impulso al mostrarse como una de las opciones de entretenimiento más recurridas por parte de los adolescentes. Sus tasas de consumo son muy superiores entre los adolescentes.

Una nueva 'app', Who's Down, permite a los adolescentes quedar a dar una vuelta

Lo más interesante del asunto es que los jóvenes no solo recurren a la plataforma de Google por cuestiones de ocio, sino que YouTube juega un papel determinante entre los millenials en las decisiones de compra. Si alguien observa a un adolescente con la mirada perdida en el móvil, lo más probable es que se encuentre absorto viendo algún vídeo en este servicio, y es que los más jóvenes recurren al móvil de una manera aplastante para disfrutar de YouTube. En este cambio de paradigma, no solo el televisor ha quedado a varios cuerpos de distancia, sino que los adolescentes también han relegado al ostracismo al ordenador para ver sus clips favoritos. El móvil reina en solitario: el 98% de los adolescentes estadounidenses reconoce ver vídeos habitualmente en su móvil frente a apenas un 56% que hacen lo propio en el ordenador.

Facebook y Twitter, jurásicas pero activas

El evidente salto generacional separado por apenas unos pocos años ha dejado a algunas redes sociales tan populares como Facebook y Twitter en una extraña situación: ser consideradas casi como jurásicas para los más jóvenes. Y hablamos de proyectos que, en perspectiva, tienen muy pocos años de vida. ¿Quiere esto decir que los millenials no tienen cuentas en estas redes sociales? No necesariamente, sobre todo en la red de Zuckerberg, en la que es posible que muchos tengan un perfil abierto.

Los más jóvenes ya no comprenden la utilidad de ciertas redes

La pregunta clave entonces es saber quién las usa de forma cotidiana. A partir de los datos derivados de los diferentes estudios y fijándonos en las tendencias, tanto Facebook como Twitter son, en términos generales, consideradas por los más jóvenes como más carcas. Posiblemente la mejor forma de comprender qué está sucediendo es leer este artículo publicado en Medium por un estudiante de Arizona y dejó a muchos boquiabiertos. Andrew Watts, de 19 años, deja en evidencia a los diferentes estudios sobre los hábitos de uso de las redes sociales por parte de los adolescentes y con un lenguaje claro y descarnado pone a cada una en su sitio. Y algunas no salen bien paradas precisamente: “Está muerta para nosotros”, en referencia a Facebook, o “siendo sinceros, la mayoría de nosotros no entiende para qué sirve”, en alusión a Twitter, son sólo algunos de los ejemplos. De hecho, las únicas que se salvan de la pira y cuentan con popularidad según este estudiante son precisamente Instagram y Snapchat, donde realmente se mueven los más jóvenes.

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Pantallas de la aplicación Who's Down, de Google. who's down

Lo que viene

En el ámbito de las redes sociales no hay foto fija que valga, y los movimientos caprichosos de las tendencias hacen que el panorama sea completamente variable. Siguen surgiendo nuevos contendientes probando fortuna. El último es un viejo conocido con muy malas experiencias en redes sociales: Google, ni más ni menos. La firma capitaneada por Larry Page apuesta fuerte por los más jóvenes con Who’s Down, una aplicación móvil de la que han trascendido muy pocos detalles (se accede mediante invitación) y mediante la cual los adolescentes podrán quedar y dar una vuelta. La idea es que el usuario muestre su disponibilidad para hacer algún plan a sus contactos y de esta manera las citas sean más sencillas. Por el momento, se encuentra en fase de test y es difícil si la apuesta de Google logrará hacerse un hueco en el reñido espacio de los millenials.