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¿Y dónde vamos a enchufar el ‘Internet de las cosas’?

El mundo de los objetos conectados está a la vuelta de la esquina. Pero esta nueva tecnología se enfrenta a un desafío clave: producir la energía necesaria para ser sostenible

Internet no para de crecer y, lejos de quedarse anclada a ordenadores y teléfonos, su expansión involucra cada vez más ámbitos: Gartner, consultora líder en el sector, ha calculado que en 2020 los objetos conectados a la red serán 20.000 millones. Cifras tan enormes obligan automáticamente a formular una pregunta: ¿habrá bastante energía para alimentar este ejército de nuevos dispositivos?

"Uno de los aspectos fundamentales del reto energético vinculado al Internet de las cosas (IoT) pasa por las grandes infraestructuras. Los centros donde se procesan los datos que los dispositivos generan tendrán que afrontar una carga de trabajo mayor. Por eso surgirá el problema de cómo optimizar la energía que consumen", explica Xabier Chao, cofundador de Botcar, una plataforma para conectar coches a la red. Un ejemplo: el centro de datos que Telefónica ha inaugurado en Alcalá de Henares (Madrid) en 2013, tiene una superficie de 65.700 metros cuadrados (ocho campos de fútbol) y la potencia energética equivalente a 40.000 hogares.

Surgirá el problema de cómo optimizar la energía que consumen

Xabier Chao, cofundador de Botcar

Un estudio de la consultora IDC prevé que las inversiones para crear este tipo de infraestructuras alcanzarán los 98.500 millones de euros en 2017. "Existen iniciativas para evitar que el aumento del volumen de datos se traduzca en un incremento insostenible del consumo energético de esos centros", explica Chao.

Fiware, el primer programa de la Unión Europea que pone fondos a disposición de las startups continentales, prevé también una inversión de 127 millones de euros para el desarrollo sostenible de estos centros de información.

La gestión de los datos es, sin embargo, solo una cara de la moneda del IoT. La eficiencia energética es un aspecto fundamental también en los nuevos dispositivos que se conectan a la red. "Para poder ser viable en este mercado, un producto tiene que ser eficiente: la capacidad de elaboración de datos, la conectividad y la sostenibilidad son tres características inseparables e indispensables en un terminal", explica Sanyu Karani, fundador de FundingBox, una aceleradora de startups con sede en Nueva York.

El desarrollo de las redes y de los dispositivos contribuirá a contener su consumo, apunta un analista

Francisco Jariego, director del departamento de Internet de las cosas para la Industria en Telefónica, asegura que el desarrollo tanto de las redes como de los propios dispositivos contribuirá a contener su consumo pese al aumento en términos numéricos: "Los móviles que se conectan a las redes 4G optimizan sus gastos energéticos mucho más que las generaciones anteriores. Y, cuando se desarrolle la tecnología 5G, esta tendencia irá a más".

Jariego subraya también que "la mayoría de los nuevos objetos que se conectarán a Internet consumen muy poco y no supone ninguna sobrecarga para la red". Para este tipo de conexiones está ya activa una red de bajo consumo que permite ahorrar energía en sus transmisiones: "En España estamos muy avanzados en este sector", asegura el directivo.

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