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¿Quieres hacer feliz a un pekinés? Regálale un ‘huevo’ contra la polución

El 'Laser Egg', un aparato que mide la polución en el interior de las viviendas, se ha convertido en uno de los productos más codiciados en las contaminadas ciudades chinas

El medidor 'Laser Egg'.

“¿Dónde puedo encontrar un Huevo?” Es una de las preguntas más repetidas en las redes sociales y listas de correo electrónico en las últimas semanas en Pekín. Quienes la hacen no preguntan por el alimento. Buscan un dispositivo portátil llamado “Laser Egg” (“Huevo Láser”), que mide la calidad del aire en el interior de las viviendas y que en cuestión de 6 meses se ha convertido en un arma indispensable de los residentes en las contaminadas ciudades chinas para luchar contra la polución.

El aparato, alimentado por una batería recargable y que cabe en un puño, toma el nombre de su aspecto, el de un huevo blanco cortado por la mitad. Un miniventilador succiona una pequeña cantidad de aire. Las micropartículas que contiene se reflejan en un rayo láser y un medidor las cuenta instantáneamente. Una pantalla electrónica revela el resultado.

“Los resultados pueden ser chocantes”, explica Liam Bates, suizo de 27 años y fundador de la compañía Origins, con sede en Pekín y fabricante del artefacto. “En un mismo apartamento, la diferencia de calidad de aire entre una habitación y otra puede variar muchísimo. Depende de las corrientes de aire, de las pequeñas rendijas”.

En China, donde los estudios calculan que la polución cuesta 1,6 millones de vidas extra al año, conocer estos datos puede ser, literalmente, cuestión de vida o muerte. Pero los aparatos medidores profesionales, como los que las autoridades chinas mantienen repartidos por las grandes ciudades, rondan los 20.000 dólares. Otra opción, contratar a una compañía especializada, no es tampoco especialmente económica.

El “Laser Egg”, que se vende al público por 499 yuanes (70,5 euros) ha llenado ese hueco. Mide los niveles de contaminación de acuerdo con los estándares de EE. UU. y de China; a través del Wi-Fi, y previa descarga de una aplicación, permite que su usuario vea desde su móvil cómo evoluciona la polución en su vivienda, su oficina u otros lugares que frecuente.

La demanda ha sorprendido a su propio creador. Desde el 8 de diciembre, cuando entró en vigor la alerta roja por contaminación en Pekín, la primera de su historia y que duró 3 días, las existencias se han agotado. La lista de espera llega hasta enero.

Bates, antiguo presentador de los servicios en lengua extranjera de la televisión estatal china, comenzó a interesarse por la calidad del aire después de que su esposa, Jessica, desarrollara problemas de asma por la alta contaminación pekinesa. “Queríamos aire limpio, pero no podíamos encontrar ningún producto que nos convenciera”, explica.

Acabó así creando su propia empresa especializada. Comenzó fabricando purificadores de aire -una industria que ha doblado sus ventas en los últimos dos años en la segunda economía del mundo-, pero se le ocurrió ampliar sus productos con un medidor asequible. En junio empezó a ofrecer el “Laser Egg”. “No es que fuera precisamente mal de ventas antes, pero desde la última semana de noviembre se han disparado”, explica.

“Es un poco caro para mí, pero merece la pena. Así puedo saber cuándo debo encender el purificador de aire en casa, y lo cambio de habitación si hace falta”, asegura Rose Xu, asistente de oficina de 34 años y que recibió su dispositivo un día antes de que se agotaran las existencias. Desde entonces, asegura, “me he vuelto un poco obsesa. A veces lo he llevado en el bolso para ver cómo está la contaminación por la calle”.

Aunque el “Huevo” no es la única herramienta con la que cuentan los consumidores chinos. Nuevas aplicaciones para los teléfonos móviles divulgan ahora de manera rutinaria datos sobre los niveles de contaminación que, hasta hace apenas tres o cuatro años, las autoridades consideraban un secreto a guardar celosamente.

Azure Map, creada por un grupo de organizaciones que incluyen la ONG medioambiental Institute for Publica and Environmental Affairs y la Fundación Alibaba, permite comprobar la polución que generan más de 3.000 fábricas altamente contaminantes. Incluso el Ministerio de Protección Medioambiental cuenta con su propia aplicación, “Calidad Nacional del Aire”. El recurso con más solera es la cuenta en Twitter del medidor de la Embajada de EE UU, que al divulgar sus datos públicamente desde 2008 contribuyó de modo decisivo a poner sobre la mesa la gravedad del problema.