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¿Llevas un espía en el bolsillo?

Con el avance de la tecnología proliferan aplicaciones como Cell Tracker, destinadas a rastrear y controlar a terceros. Los expertos dan consejos para protegerse del robo de datos

La aplicación Rastreador Móvil permite localizar la ubicación de un teléfono. Julián Rojas / EL PAÍS VÍDEO

Cell Tracker o Rastreador Móvil, en su traducción al castellano, tiene más de un millón de descargas y un cuatro sobre cinco de nota media en Google Play. La primera descripción sobre esta aplicación es sobria: "Use Rastreador Móvil para realizar un seguimiento de la ubicación de su celularSeguimiento de todos los lugares que ha visitado en los últimos días con su teléfono Android". Esta app dice servir para saber dónde has estado en los últimos tres días en el caso de que hayas estado de gira, para seguir el movimiento de los empleados de su empresa y para "comprobar dónde están sus seres queridos, qué han visitado estos días o en las últimas horas". 

La verdadera utilidad de la aplicación se refleja en los comentarios de los usuarios interesados: ¿Cómo puedo vigilar los movimientos de otra persona?, ¿puedo saber donde están mis amigos?, ¿y mi novia? o ¿basta con poner el número de teléfono de alguien para acceder a su ubicación? ¿Llega hasta ahí esta aplicación? ¿Y la tecnología?

En el caso de Cell Tracker, y de la práctica totalidad de las aplicaciones descargadas para móvil, no se puede controlar el dispositivo de otro usuario de manera remota. "Es necesario tener acceso físico para aceptar los permisos", explica Jaime Blasco, especialista en seguridad informática y director de los laboratorios de seguridad AlienVault. Entonces, ¿por qué se han multiplicado los casos de espionaje gracias la proliferación de estas aplicaciones de rastreo? "Porque para instalar estas aplicaciones y empezar a controlar, basta con tener el móvil de la otra persona a mano y poder desbloquearlo", responde Blasco.

Esa es la razón por la que las parejas son quienes más utilizan este tipo de aplicaciones: tienen más acceso al dispositivo de la otra persona y, por tanto, más facilidad para instalarlas. La solución para estos casos se encuentra en preservar determinados aspectos de tu privacidad, como el código de desbloqueo del teléfono. "Otra opción es utilizar, en vez de una contraseña, el Touch ID, la huella digital, para desbloquear el teléfono", cuenta el experto en seguridad. 

El Instituto Nacional de Ciberseguridad ha creado una aplicación gratuita para rastrear aplicaciones espía

Otra de las amenazas añadidas de estas aplicaciones es que la mayor parte no deja rastro en el teléfono, es decir, no hay ningún icono que demuestre su instalación. Las aplicaciones de rastreo tampoco envían copias de los datos obtenidos al teléfono controlado, solo al número que se ha elegido para controlar. De esta manera, una aplicación espía podría estar operando en un móvil sin que el dueño lo supiera.

Para solucionar esto, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) ha creado una aplicación gratuita —de momento solo disponible para Android— que realiza un diagnóstico del estado ‘invisible' del teléfono. La app se llama Conan Mobile y rastrea entre el 80 y el 90% del parque operativo. "Analiza qué aplicaciones instaladas en el teléfono están accediendo a tu posición, lista de contactos o mensajes. Y te informa de ello", explica Alberto Hernández, director de operaciones del Incibe. "Muchas veces te descargas una aplicación básica y aparentemente inocua, como la linterna, y resulta que está accediendo a tus datos personales o a tu correo electrónico. Ahí tiene que saltar la alarma".

De 'app' antirrobo a espía

Es frecuente el caso de las aplicaciones que no se han creado para el espionaje y, sin embargo, se usan para controlar. Uno de los últimos casos fue el de Cerberus, una app antirrobo que permite controlar el teléfono móvil a través de su página web o a través de mensajes, para que, en caso de robo o pérdida, se pueda rastrear el dispositivo. La aplicación también permite grabar audios y tomar fotografías y vídeos para 'cazar' al posible ladrón. Todo ello desde control remoto. Estas características permitieron que un hombre de Almería que había instalado la aplicación en el dispositivo de su pareja, sin su consentimiento, la espiara durante meses. El autor, L. J. M. D, fue condenado en enero a dos años de prisión por haber obtenido información, fotografías y vídeos íntimos.

En España, dos hombres han sido condenados en menos de un año por utilizar estas aplicaciones para espiar a sus parejas 

Esta condena con entrada a prisión es la segunda que se da en menos de un año en España. El primer caso fue en Girona por el mismo delito: "Descubrimiento y revelación de secretos con el agravante de parentesco". Las dos sentencias suponen un severo aviso para quienes estén vigilando los dispositivos informáticos de sus parejas. "La tecnología avanza mucho más rápido que la legislación, pero yo soy optimista y creo que vamos por el buen camino, veremos cambios pronto", considera Jaime Blasco. 

Descargar este tipo de aplicaciones es tan sencillo cómo googlear "espiar a mi novia". La lista de opciones es interminable. La policía sigue la pista a muchas de estas páginas de Internet y aplicaciones. En ocasiones, algunos de los programas que se venden presumen de ser legales. "Sería así, siempre que se usaran para manejar a distancia dispositivos propios y no de terceros", explica la inspectora Silvia Barrera, desde la Unidad de Investigación Tecnológica de la policía.

Demostración del monitoreo de una aplicación espía, ilegal sin el consentimiento de la persona.

La página web de MSPY, una aplicación con una interfaz más sofisticada, repite que es "completamente legal", aunque se presente con el siguiente lema: "La mejor app para controlar a tus hijos y empleados". A partir de 26,99 euros al mes, MSPY promete un monitoreo total: "Nuestro software trabaja registrando toda la actividad sin ser detectado, los datos recopilados son la ubicación GPS, el historial Web, imágenes, vídeos, emails, SMS, Skype, WhatsApp, pulsaciones de teclas y mucho más".

El programa basa su legalidad en el consentimiento de la persona que se va a controlar. Pero el experto en seguridad es contundente: "No son legales. ¿Qué usuario va a aceptar ese control exhaustivo de todos tus movimientos? ¿Para controlarse a sí mismo? Es solo una excusa". Así, el delito comienza en el momento en el que se utilizan estas aplicaciones para controlar a una pareja o a un tercero sin su consentimiento. 

iOS más seguro que Android

Los expertos son claros: el sistema operativo que utiliza Apple es mucho más seguro que el sistema Android. "Es mucho más difícil instalar una aplicación de este tipo en un iPhone, porque Apple tiene una política de aplicaciones mucho más dura y no permite descargar determinadas en las que no conoce el desarrollador del producto", sostiene Blasco. "En cambio, Android utiliza un software libre que permite que las aplicaciones tengan un acceso más fácil al hardware".

Para instalar este tipo de aplicaciones espía en iOS —tal y como se indica en las características de descarga— es necesario hacer un jailbreak (un pirateo) al sistema operativo del iPhone. "Sin jailbreak es muy difícil instalar un software espía que pueda acceder a la cámara o a los mensajes", razona este experto. 

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