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Fuji X-Pro 2, una cámara pensada para olvidar las réflex

La cámara cuenta con un visor óptico y digital y se ha mejorado la velocidad y la precisión del enfoque. Fuji busca tentar a los fotógrafos profesionales que buscan una cámara ligera

Imagen de la Fuji X-Pro 2. R. P.

Panasonic y Olympus lanzaron las primeras cámaras sin espejo de objetivos intercambiables (EVIL) en 2008, pero no ha sido hasta los últimos dos años en lo que han comenzado a aparecer máquinas de este tipo con características profesionales. Aún parece lejano el día en el que las veteranas cámaras réflex dejen de ser las preferidas por la mayoría de los que se ganan la vida haciendo fotos y de los aficionados más exigentes. Fuji intenta sembrar las dudas entre estos fotógrafos con la nueva X-Pro 2, una cámara EVIL que saldrá a la venta en las próximas semanas por 1.800 euros (sin objetivo). Tuvimos ocasión de probarla durante varias horas durante su presentación en Madrid.

La primera X-Pro recibió buenas críticas hace cuatro años, pero en lo referido a velocidad y precisión en el enfoque estaba por detrás de lo que ofrecían muchas cámaras réflex. Es un grave impedimento para que algunos decidieran usarla como cámara principal. De hecho, es en el apartado del enfoque en el que tanto Nikon como Canon parecen querer dejar claro que las cámaras réflex siguen siendo fuertes, como demuestran las recientemente anunciadas Nikon D5 y Canon EOS-1D X Mark II, dos máquinas que parecen diseñadas para lograr enfocar correctamente incluso en las situaciones más complicadas.

Precisamente el enfoque es el aspecto que más se ha mejorado en la X-Pro 2. Se pasa de un sistema con una matriz de 49 puntos de enfoque a otro con 273 en el nuevo modelo. Además se incluye un pequeño mando que permite seleccionar manualmente cualquiera de estos puntos. La velocidad de disparo también se incrementa desde seis a ocho fotos por segundo. Así como la velocidad de respuesta. Según Fuji la nueva cámara es capaz de encenderse en 0,4 segundos.

Lo mejor y lo peor

Lo mejor:

- El visor híbrido

- El diseño

Lo peor:

- El tamaño

- La ausencia de estabilizador en el cuerpo

También hay un salto en la resolución, que pasa de 16 a 24 megapíxeles. Aunque se mantiene el sensor de tamaño APS-C. Algo que decepcionará a los que esperaban un sensor full frame como o el que equipan las Sony de la serie A7. Las únicas EVIL que han dado este salto. No en vano los últimos modelos de esta gama de Sony han logrado que más de uno haya pensado en cambiar su equipo réflex por una de ellas. Algo a lo que contribuyen cifras tan espectaculares como los 42 megapíxeles de resolución de la Sony A7RII o la sensibilidad de 409.600 ISO de la A7SII.

El principal órdago de Fuji con la X-Pro 2 se dirige a los que dudan de que los visores electrónicos puedan ser una buena opción frente al visor óptico de las cámaras réflex. Ni Sony, ni Olympus ni Panasonic, los otros tres grandes fabricantes de cámaras sin espejo, ofrecen algo similar al visor híbrido que equipa esta cámara.

El visor es uno de los componentes que más ha evolucionado en las cámaras sin espejo, sobre todo por el aumento de la densidad de píxeles y la velocidad de refresco de las imágenes. En modo electrónico, el visor de la X-Pro 2 tiene 2,36 millones de píxeles y muestra hasta 85 fotogramas por segundo. Las ventajas de los visores digitales respecto a los ópticos son que muestran más información y es posible ver la escena de forma similar a como quedará la foto una vez realizada, aalgo muy útil si disparamos en blanco y negro o con otro ajuste de color. Los puntos débiles de esta tecnología son la fatiga visual que produce mirar a través de una pantalla durante mucho tiempo y que encuadrar con poca luz puede resultar complicado.

La X-Pro 2 cuenta con un visor híbrido que puede usarse en modo óptico y digital. Si miramos a través de él sin activar el modo electrónico no vemos exactamente lo que vamos a fotografiar debido al error de paralaje, pero su tecnología híbrida permite proyectar unas líneas sobre el cristal en función del objetivo que estemos usando. Estas líneas de ayuda muestran aproximadamente el área que vamos a fotografiar. Como tuvimos la ocasión de experimentar durante la toma de contacto con la cámara, la efectividad del sistema depende de la distancia a la que esté el sujeto que vamos a fotografiar.

Ficha técnica

Sensor de imagen: 23.6mm x 15.6mm(APS-C)X-Trans CMOS III de 24 megapíxeles.

Sensibilidad: ISO 200 hasta 12800 (calibrados). ISO100 / 25600 / 51200 (sin calibrar).

Velocidad máxima de obturación: 1/8000 con un obturador mecánico y 1/32.000 con obturador electrónico.

Disparo en ráfaga: 8.0 fps (JPEG: 83 fotos, Lossless compression RAW: 33 fotos, Uncompressed RAW : 27 fotos).

Almacenamiento: Dos ranuras para tarjetas SD, una de ellas con compatibilidad UHS-I/UHS-II.

Vídeo: Full HD 1920x1080 60p / 50p / 30p / 25p / 24p con un máximo de 14 minutos. HD 1280x720 60p / 50p / 30p / 25p / 24p con un máximo de 28 minutos.

Dimensiones y peso: 140.5mm x 82.8mm x 45.9mm. 495 gramos con batería y tarjeta de memoria.

Si optamos por captar planos cortos la diferencia entre lo que vemos y lo que aparece en la foto es demasiado grande. Es algo que comprobamos, por ejemplo, al hacer esta foto de un objeto a corta distancia, mientras que al hacer esta otra de un objeto situado a varios metros, la ayuda al encuadre fue mucho más efectiva. El sistema tampoco funciona bien con objetivos cuya distancia focal sea superior a los 50 mm. De hecho, es imposible usarlo con teleobjetivos de gran distancia focal.

A favor de esta tecnología juega el que podamos ver a través del cristal un área superior a la escena que vamos a fotografiar, lo que resulta ideal para anticiparse a una acción que queramos captar. Algo que pudimos observar que se cumple al pie de la letra con el objetivo XF35mm f/1.4 que utilizamos en la prueba.

En el modo híbrido también podemos superponer una pequeña imagen digital sobre el cristal para saber si enfocamos correctamente, algo que nos ha resultado bastante interesante. Pero, a pesar de que Fuji ha realizado un esfuerzo notable en este visor híbrido, nos queda la duda de qué razones han llevado a no usar la vieja pero efectiva tecnología telemétrica de las cámaras Leica. En este vídeo podemos ver como se ve una escena usando el visor de la cámara en modo híbrido y en modo digital.

En lo que respecta al diseño de la máquina, destaca la correcta ergonomía que se ha logrado, aunque no es fácil manejarla con una sola mano. Fuji vende una empuñadura opcional que permite cogerla con mayor firmeza. Más problemático nos parecen las dimensiones de la X-Pro 2, sobre todo utilizando ciertos objetivos, pues el conjunto no está tan lejos del volumen que alcanzan algunos equipos réflex. La impecable construcción de su cuerpo sellado en 61 puntos en cambio nos parece sobresaliente.

De hecho, el diseño clásico de la máquina es uno de sus principales atractivos. Sin embargo, se ha ido demasiado lejos al incluir en el dial de las velocidades de obturación también el ajuste de de la sensibilidad ISO, pues para cambiar los valores hay que levantar el dial como en las cámaras de película. Es algo que no tiene sentido, pues cuando se trabaja con carretes no se recurre a este ajuste con tanta frecuencia como en una cámara digital. Por fortuna, la máquina incluye un gran número de controles que pueden ser personalizados, lo que permite ajustar la sensibilidad ISO sin recurrir a ese dial y sin tener que dejar de mirar por el visor.

Para probar las mejoras en el enfoque hicimos pruebas con poca luz. La cámara se mostró dubitativa en alguna ocasión. Este es un apartado en el que cabe ser exigentes, pues estamos hablando de una cámara con aspiraciones profesionales, por lo que esperamos que ese problema al enfocar se deba a que el procesador de la unidad que probamos no contaba con el software definitivo.

En lo que respecta a las velocidades de disparo el obturador se ha optimizado para lograr una velocidad máxima de 1/8000, aunque es posible llegar a una velocidad de 1/32.000 usando únicamente el obturador electrónico. También es posible sincronizar el flash a velocidades de hasta 1/250 en vez de a 1/180, como en la primera X-Pro.

La competencia

- Sony A7II

- Olympus OM-D E‑M1

- Panasonic Lumix DMC-GH4

La tercera generación del sensor X-Trans de Fuji ha evolucionado bien si nos atenemos a las imágenes en Jpeg obtenidas durante la prueba, sobre todo teniendo en cuenta que el aumento de resolución de esta X-Pro 2 trae consigo que el tamaño de los fotodiodos del sensor se ha reducido. Eso, en teoría, va en contra de la calidad de imagen.

Los archivos RAW en el momento de hacer las fotos no eran compatibles con ningún programa, aunque desde hace unos días pueden procesarse con Photoshop. Sin embargo, nos hemos olvidado de ellos porque nos parece arriesgado analizar esta clase de ficheros al haberlos obtenido con una cámara que funciona con un software provisional.

En este este álbum de Flickr pueden verse varias fotos a su resolución original sin ninguna clase de edición realizadas con valores que van desde los 3200 ISO hasta el valor forzado de 25.600 ISO. Disparando a 12.800 ISO se logran muy buenos resultados, tanto en interiores en los que la luz escasea como a plena luz del día. Si trabajamos con sensibilidades de entre 200 y 1600 ISO el ruido digital prácticamente es imperceptible y el nivel de detalle es óptimo.

En cambio, si disparamos a 25.600 ISO observamos aberraciones importantes en el color de la imagen, sobre todo al hacer fotos con poca luz. También vemos cierta tendencia a sobreexponer las zonas más luminosas de la imagen, como se puede observar en el cielo que aparece en esta foto. Esperemos que las unidades que lleguen a las tiendas mejoren este aspecto.

En lo que respecta al vídeo, se aumenta la velocidad máxima de fotogramas que es posible captar con resolución Full HD: 60 por segundo. También se incluye una entrada de micrófono. Hemos realizado alguna grabación en interiores con poca luz y el resultado no ha sido demasiado convincente, aunque habrá que esperar a que la cámara se comercialice para poder juzgar con más precisión esta prestación. En cualquier caso la firma no hace demasiado hincapié en las virtudes de la cámara a la hora de grabar vídeo.

En conclusión, la Fuji X-Pro 2 es una cámara pensada para cocinar a fuego lento las fotos. No en vano ni tan siquiera cuenta con un modo de disparo automático. Los que más a gusto se sentirán con ella serán aquellos que buscan una cámara solvente y que les permita reducir algo el peso que cargan sobre sus hombros. Entre sus puntos fuertes está la gama de objetivos que Fuji ha logrado sacar adelante en los cinco años de vida de su serie X. Incluso los más sencillos gozan de una calidad que está por encima de lo que es común en los catálogos de otros fabricantes. A pesar del aspecto clásico de esta Fuji, también se han sabido implantar tecnologías casi imprescindibles hoy, como la comunicación por Wi-Fi. La cámara además cuenta con algunos modos de simulación de sus películas químicas que pueden resultar atractivos para algunos.

El sensor X-Trans de la cámara parece lograr un nivel de calidad excelente en la unidad que probamos, sobre todo a plena luz del día, y el visor híbrido, a pesar de sus puntos flacos, resulta una gran idea, aunque tampoco estamos seguros que sea la solución definitiva para los que no se encuentran cómodos con los visores electrónicos.

Algunos fotógrafos han mostrado quejas sobre la escasa autonomía de las baterías, algo que no pudimos comprobar debido a que no hemos usado la cámara durante el tiempo suficiente. Sin embargo, el principal problema de la X-Pro 2 es que aunque es más pequeña y ligera que las réflex más avanzadas, tampoco es una cámara que pase inadvertida en la mochila. Sobre todo cuando utilizamos los objetivos de mayor distancia focal. Algo que parece respaldar la apuesta de Olympus y Panasonic por los sensores Micro Cuatro Tercios. Pues las menores dimensiones de estos logran que las cámaras y los objetivos tengan un tamaño claramente más contenido que el de una réflex.

Nota y veredicto

- Calidad-precio: 3 sobre 5

- Diseño: 4 sobre 5

- Innovación: 3 sobre 5

- Manejo: 4 sobre 5

Veredicto: Positivo.

También se echa en falta que la cámara disponga de un sistema de estabilización en el cuerpo de la cámara. Como los que equipan las cámaras EVIL profesionales de Olympus y Sony. Su ausencia nos obliga a usar objetivos con estabilización óptica cuando trabajamos con poca luz.

Por todo esto nos parece que algunos fotógrafos profesionales difícilmente podrán usar esta X-Pro 2 como cámara principal. Sobre todo aquellos que no quieren renunciar al visor óptico de una réflex, aunque también es cierto que sería injusto comparar esta cámara con modelos que cuestan casi el doble, como la Sony A7rII, o incluso casi cuatro veces más, como es el caso de la futura Nikon D5.

Mucho mejores perspectivas se abren para los que buscan una segunda cámara más ligera que su réflex y que no les haga echar en falta demasiado las prestaciones de esta. También para los que practican un tipo de fotografía metódica en la que la velocidad no es lo más importante.