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INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Un ordenador aspirante a Top Chef

IBM presenta las habilidades en la cocina de su sistema de inteligencia artificial, Watson, capaz de crear 16 billones de recetas distintas

El Chef Watson aprende de recetas hechas por cocineros profesionales para crear las suyas propias. LUIS MANUEL RIVAS / J. M. ABAD EL PAÍS VÍDEO

El único ingrediente común de unas albóndigas con alcachofas, una caldereta de pulpo o un yakitori (una brocheta japonesa) de panceta son un buen puñado de ceros y unos. La inteligencia artificial de IBM quiere lucirse con la gastronomía y hoy ha presentado en Madrid Chef Watson, un ingenio que aprovecha sus dotes de lectura del lenguaje natural humano para crear recetas, muchas recetas: combinando ingredientes, modos de preparación y estilos de cocina, es capaz de poner sobre un plato 16 billones distintas.  

La aplicación está abierta en la web (de momento, solo en inglés, en ibmchefwatson.com) y permite que el usuario escoja los ingredientes. Conforme se introducen, el Chef Watson va ofreciendo recetas que incorporan también otros, pero al tiempo da ideas para combinar los que ha elegido el usuario. Al final, como si se tratase de un reconocimiento a sus maestros, el sistema muestra la receta de partida entre las 10.000 en las que ha basado su cocina. También permite escoger un plato concreto (entrante, primero, principal o postre), guiarse por un estilo de cocina o optar directamente una receta concreta. El chef posee incluso su propia jerga: Watson llama sinergia a la propiedad de que dos ingredientes liguen bien entre sí.  

La directora de tecnología e innovación de IBM, Elisa Martín Garijo, no cree que el sistema compita en creatividad con los chefs humanos: "Aprende de quienes más saben: de los cocineros. Lo que hace es analizar los textos de las miles de recetas y ver qué tienen en común: qué ingredientes suelen aparecer combinados más a menudo, identificar los estilos de cocina o los tiempos de cocción adecuados". La matemática describe así la capacidad creativa de un autómata como Watson: "El hecho de que nos ayude a interpretar miles de recetas nos ayuda a hacer una mejor selección de las opciones. Al final, un sistema cognitivo no hace más que seleccionar opciones que tienen un grado de confianza asociado, y todo basado en el aprendizaje, en lo que ha visto". 

IBM no cree que el sistema compita en creatividad con los chefs humanos

El Chef Watson tiene una capacidad de conversación natural, en la línea de las inteligencias artificiales que están desarrollando otros gigantes tecnológicos, y, además de las recetas, ya ha leído 800 millones de páginas de los saberes más diversos. "Las aplicaciones son las que dirigen nuestra conversación con ellos; son quienes nos dicen cuáles son las opciones que tenemos para el siguiente paso". Martín Garijo defiende que los sistemas cognitivos sean más horizontales que las apps, que hablen de tú a tú al usuario. De hecho, incluso provocan la conversación cuando se agota. "¿Qué pasa cuando estamos sin conversación en una mesa? Volvemos al contexto y seleccionamos una palabra para preparar una frase que la reavive. Si se estaba hablando de amor, Watson puede dice 'yo no sé qué es el amor' y provocar una respuesta en su interlocutor", ejemplifica la directiva de IBM.

Chef Watson se adapta también a diversos tipos de dieta. IBM

La humanidad del sistema se hace patente también en su capacidad de cometer errores. No siempre acierta con sus propuestas sobre el plato. Cuando produce una receta que no sale bien o, simplemente, no gusta al usuario, la relega a los últimos puestos de sus ideas.

Watson es una de las grandes apuestas de IBM, sobre todo desde que a principios de este siglo abandonó la fabricación de ordenadores personales. El sistema de inteligencia artificial nació en 2011 en la nube y puede programarse a través de 25 interfaces de programación de aplicaciones (API) distintas. De momento, se han generado utilidades que permiten trabajar con voz, texto, lenguaje natural o el comportamiento de personas. La empresa ha invertido más de 1.000 millones de dólares en su desarrollo. Algún pellizco ha ido a parar al bolsillo de Bob Dylan: el cantante y compositor aparece en un vídeo promocional hablando con Watson. El sistema le confiesa haber leído todas sus letras,  incluso dicen que se atreve a cantar. Pero, a diferencia de la cocina, aún no se ha lanzado a escribir sus propias Subterranean Homesick Blues o The Times They Are A-Changin'.

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