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Una pulsera disfrazada de ‘smartwatch’

Fitbit Blaze tiene el diseño de un reloj inteligente, aunque sus funciones son propias de las pulseras de monitorización. Está orientado al fitness y cuesta 229 euros

El desarrollo de una solución simple, fácil de utilizar y muy social ha sido la clave que ha llevado a Fitbit a convertirse en uno de los fabricantes de monitores de actividad con más éxito en todo el mundo. Sus ventas ascienden a 126 millones de unidades en cuatro años. Su última apuesta es Fitbit Blaze, un dispositivo a medio camino entre una pulsera de actividad y un smartwatch: hereda las funciones típicas de las primeras y posee un diseño más propio de los segundos.

Fitbit Blaze funciona emparejado con un smartphone a través de la misma app que utiliza el resto de modelos de la firma y es compatible con terminales iOS, Android y Windows. Desde esta aplicación se realiza la vinculación necesaria para su uso: un proceso muy sencillo y rápido que se hace casi por completo de forma automática. Luego, permite revisar el histórico de todas las estadísticas que va recogiendo, retar a otros usuarios, establecer metas y ajustar la configuración del dispositivo.

Este reloj está especialmente orientado a fitness, lo que se ve claramente al repasar sus funcionalidades. Al deslizar el dedo una única vez sobre su pantalla es posible consultar las estadísticas del día: pasos, frecuencia cardiaca, distancia recorrida, calorías quemadas y plantas subidas. Para registrar todas estas variables se vale de un conjunto de sensores entre los que se encuentran un acelerómetro, un altímetro y el sensor de ritmo cardiaco PurePulse, que emite una luz LED de color verde que ilumina los capilares bajo la piel para que el sensor óptico pueda medir el pulso. Lo hace de forma continua tanto en reposo como al practicar deporte: cada cinco segundos en el primer caso y cada segundo en el último. De esta manera, puede tener en cuenta este dato a la hora de calcular mejor las calorías quemadas o la intensidad en el ejercicio.

 

Ficha técnica

Pantalla: LCD táctil a color de 1,25 pulgadas

Conectividad: Bluetooth Smart (BLE 4.0)

Sensores: Acelerómetro de 3 ejes, altímetro, ritmo cardiaco, luz ambiental

Batería: 5 días de autonomía

Compatibilidad: Android, iOS y Windows

Aplicación: Fitbit (gratuita)

Dimensiones y peso: 19,05 x 25,4 x 40,13 mm

Precio: 229,95 euros

www.fitbit.com/es

Estos sensores también se utilizan durante la noche para determinar la calidad y la duración del sueño. La monitorización es automática con unas mediciones bastante precisas. Como complemento, se pueden establecer alarmas por vibración para despertarse, aunque no dispone de ningún sistema inteligente para detectar el mejor momento para ello; algo que sí ofrecen otras pulseras de la competencia.

 

Lo mejor y lo peor

Lo mejor:

- Ligereza

- Facilidad de uso

- Autonomía

Lo peor:

- Sistema de carga

- Notificaciones limitadas

- Tamaño grande para muñecas pequeñas

- Ausencia de GPS

Gracias a un sistema de reconocimiento de ejercicio denominado SmartTrack, Blaze es capaz de registrar automáticamente las actividades deportivas que se realizan mientras se lleva puesto. Por ejemplo, si se sale a correr, dar una vuelta con la bici, completar una ruta de senderismo o, incluso, cuando se practica ejercicio aeróbico como baile (incluido zumba y cardio kickboxing), tenis, baloncesto y fútbol. No puede utilizarse en el agua, ya que pese a que Fitbit afirma que es resistente a este elemento, así como a las salpicaduras y al sudor, no es apto para nadar con él. Tampoco recomiendan meterlo en la ducha.

 

La activación de los modos de ejercicio también se hace de forma manual desde la propia pantalla del reloj, eligiendo la actividad concreta y algunos ajustes. De este modo, cuando por ejemplo se selecciona la opción de correr, es posible elegir qué estadísticas visualizar en pantalla y en qué orden, o conectar la función GPS para acceder a mediciones en tiempo real y consultar el recorrido, la velocidad y la altitud con más detalle. Un inciso: Fitbit Blaze no incorpora GPS, aunque se conecta al del teléfono móvil. Por eso, es indispensable llevarlo encima durante el ejercicio para disfrutar de esta prestación.

La competencia

- Garmin Vívoactive HR

- Basis Peak

- Apple Watch

- Samsung Gear S2

- Withings Activité

 

Una de sus características más interesantes es la presencia de FitStar, una solución adquirida por Fitbit hace ahora un año que transforma el reloj en un entrenador personal. Para ello, ofrece instrucciones guiadas e imágenes animadas para llevar a cabo tres tipos de entrenamiento: calentamiento durante 8 minutos, entrenamiento de 7 minutos y 10 minutos de abdominales. Es muy útil para ejercicios ocasionales, aunque todavía ofrece posibilidades muy limitadas.

Nota y veredicto

Calidad-precio: ***

Diseño: ***

Innovación:****

Manejo: *****

Extras: ****

Veredicto:

  • Rotundamente bueno
  • Recomendable
  • Neutro
  • Más bien negativo
  • Muy negativo

 

No es un smartwatch

Su diseño exterior es similar al de los smartwatches, pero con un estilo diferente a prácticamente todos los modelos comercializados hasta la fecha. El protagonista de su estética es un marco con forma octogonal de acero inoxidable quirúrgico. En su interior se ubica una pantalla táctil LCD a color que tiene un tamaño de 1,25 pulgadas y está recubierta de cristal Gorilla Glass 3 para reducir al máximo los arañazos que provoca su uso diario. La pantalla se desmonta del marco para cargarlo, ya que utiliza una base con tapa en la que se coloca sólo esta unidad central. El manejo se realiza a través de la pantalla táctil, aunque posee tres botones físicos: uno para volver al menú inicial y otros dos de selección.

 

Además, aporta un buen nivel de personalización, con la posibilidad de optar por correas de elastómero, cuero o acero inoxidable que se comercializan por separado y que se cambian fácilmente. También hay alguna alternativa en cuanto a la esfera digital del reloj, aunque por el momento sólo se puede elegir entre cuatro diseños diferentes.

 

Su capacidad como smartwatch se limita al diseño por dos razones fundamentales: la primera es que no permite instalar aplicaciones como hacen los relojes inteligentes de Apple o los provistos de Android Wear; la segunda, que las notificaciones que es capaz de mostrar procedentes del teléfono móvil son muy limitadas. Tanto es así que sólo refleja las llamadas entrantes (se pueden responder o rechazar, pero se habla a través del teléfono ya que no dispone de altavoz), los eventos del calendario y mensajes de texto SMS. Nada de mensajes de Whatsapp, Facebook o Twitter. Lo que sí permite es gestionar la reproducción musical del teléfono.

 

Por todo lo dicho, es un equipo destinado a personas que buscan monitorización de las actividades, especialmente cuando practican deporte de forma ocasional, al tiempo que no quieren prescindir de una buena pantalla en la que ver las estadísticas y las distintas posibilidades de personalización. A su favor cuenta con un diseño muy ligero y cómodo de utilizar y una autonomía que alcanza los cinco días. Su principal hándicap es que no recibe notificaciones del teléfono móvil, que a día de hoy muchos usuarios consideran básicas.