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El humanoide que explora las profundidades de los océanos nadando como una sirena

El robot de la Universidad de Stanford utiliza sus brazos como herramientas con las que coger y manipular objetos bajo el agua

Así trabaja el robot OceanOne. EL PAÍS VÍDEO

OceanOne es el nombre del robot humanoide diseñado y construido por Oussama Khatib y su equipo de investigadores de la Universidad de Stanford (EE UU). Se trata del primer robot dedicado a explorar las profundidades marinas que reproduce parcialmente la forma humana, incluyendo la incorporación de dos brazos artificiales.

A diferencia de los humanos, el humanoide OceanOne no utiliza los brazos para impulsarse por el agua; los utiliza como herramientas con las que coger y manipular objetos bajo el agua. OceanOne, en cambio, renuncia al uso de las extremidades inferiores, las cuales se sustituyen por un sistema de propulsión con hélices y timón similar a los utilizados en los minisubmarinos de exploración oceanográfica. La combinación le otorga un inconfundible aspecto de sirena.

Es verdad que la anatomía humana no puede competir con la de los animales marinos. Su capacidad y su eficiencia a la hora de moverse y desplazarse bajo el agua es muy inferior a la que exhibe cualquier tipo de pez o escualo o raya, por mencionar algunos ejemplos. Sin embargo la forma humanoide del robot OceanOne tiene como propósito conectar al robot y a su piloto de forma "natural".

"OceanOne es un avatar", explica Oussama Khatib, "cuya finalidad es que una persona bucee a través de él de forma virtual, alejado de cualquier posible riesgo. Que la máquina tenga características humanas contribuye a trasladar al piloto una sensación más profunda de estar allí".

La forma humanoide del robot OceanOne tiene como propósito conectar al robot y a su piloto de forma "natural"

Para conectar con el piloto, OceanOne recurre a la tecnología háptica que devuelve al piloto determinadas sensaciones relacionadas con el manejo del robot y propias de bucear, a partir de los datos obtenidos por los sensores instalados en el OceanOne.

Por ejemplo, las manos del robot disponen de sensores de fuerza en cada articulación principal, de modo que, cuando una mano del robot toca o recoge un objeto, la resistencia captada por esos sensores se traslada al control remoto del piloto. Así es como la persona que lo maneja siente si el robot está tocando una superficie dura o blanda o si está cogiendo algo ligero o pesado. "En el futuro los dedos estarán cubiertos con sensores táctiles", explica Oussama.

Hace unos días el robot OceanOne completó su inmersión inaugural visitando los restos del navío La Lune. El buque insignia del rey Luis XIV yace a 100 metros de profundidad bajo las aguas del Mediterráneo desde que se hundió en 1664 a 30 kilómetros de la costa francesa. Desde entonces, ningún humano ha tocado sus restos. 

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