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RECODE 2016

Jeff Bezos: “Estamos a punto de hacer realidad el sueño de poder hablar con máquinas”

El fundador de Amazon desvela su obsesión por la conquista del espacio, la distribución online y el futuro de la televisión

Jeff Bezos (a la derecha), durante su charla con Walter Mossberg, fundador de Recode.
Jeff Bezos (a la derecha), durante su charla con Walter Mossberg, fundador de Recode.

Jeff Bezos hace contadas apariciones públicas. El fundador y consejero delegado de Amazon no subía a un escenario para entrevistarse públicamente desde hace ocho años. Lo ha hecho en el mismo escenario, la conferencia Recode en Palos Verdes (California, EE UU), y con Walt Mossberg, el veterano periodista tecnológico que se ganó el respeto y la confianza de Steve Jobs. Entonces Bezos promocionaba un artilugio de tinta electrónica, pensado para descargar y leer libros electrónicos. Hoy Kindle, como se llamó aquel producto, es una línea de aparatos que incluye una cajita que se conecta al televisor y un varias tabletas. Su última ambición con Amazon, el mayor centro comercial del mundo, es conseguir que la inteligencia artificial se integre en sus servicios. Alexa es como se llama el asistente de voz. Echo, es el altavoz que dice qué tiempo hace, qué productos se pueden comprar o qué echan en televisión. En total, cuenta con 1.000 personas trabajando en este proyecto. “Hay mucho por venir. Solo vemos la superficie del iceberg. Estamos comenzamos una era dorada. Estamos a punto de hacer realidad el sueño de poder hablar con máquinas de manera natural”, expuso.

Para salvar la Tierra tenemos que investigar más fuera

Esta no fue la única visión futurista de Bezos. El espacio es su gran obsesión: “No eliges tus pasiones. Tus pasiones te eligen. Yo llegué al espacio cuando tenía 5 años. En un año hemos hecho 40 lanzamientos. En los 70 en la NASA se estancaron. Yo lo veo del mismo modo que veo mis negocios”. Quien afirma esto tiene una empresa con más de 300 millones de clientes en todos el mundo. Pero ve algunas diferencias entre la creación de Amazon y la carrera espacial. Mientras que para el comercio electrónico ya existían las tarjetas de crédito y el reparto con correos y UPS (y también ordenadores en casi todos los escritorios), siente que en el espacio carece de una base similar sobre la que construir.

Lanzar cohetes y fantasear con la colonización de Marte se ha convertido en uno de los temas preferidos de los ricos de la tecnología. Bezos no tuvo reparo en compararse con Elon Musk, el cerebro detrás de Tesla. “Somos muy similares en muchas cosas. A mi me gustaría ir a Marte, pero no es mi prioridad. A él le obsesiona. Yo no pienso en un Plan B para la Tierra, sino en un plan para que nuestra civilización no muera. Os lo digo desde ya, este es el mejor planeta. No hay mejor planeta que la Tierra. No suelo hacer estas afirmaciones, pero para salvar la Tierra tenemos que investigar más fuera. Disfrutamos de una gran civilización. Claro que consumimos energía y cada vez somos más, tenemos que encontrar la fórmula para que sea posible”, proclamó. El proyecto de Bezos pasa por hacer de la Tierra un espacio residencial, pero buscando fuentes energéticas y producción en el exterior. “En este planeta nuestro, incluso la energía solar es limitada. Tenemos muchísimos recursos ahí fuera. No es un juego, es nuestro futuro”, subrayó.

A diferencia del tono altivo habitual en Silicon Valley, Bezos destacó por su bajo perfil. “En tecnología, cuanto más grande eres, más modesto te vuelves. Nuestros competidores ahora son los grandes, pero pronto serán los pequeños. Puede haber mucha gente explorando lo mismo que nosotros y que terminen por hacerlo mejor”, sostuvo.

Durante décadas el modelo de negocio [del 'Washington Post'] fue bueno. Funcionaron como un medio local, que daba muchísimo dinero. Pero con Internet esa estrategia ya no sirvió

Ante los temores sobre un posible fin de la humanidad a manos de la inteligencia artificial, como han pronosticado personalidades como Stephen Hawking, Bezos quitó importancia al asunto relatando las bondades que ha descubierto de esta tradicional fuerza laboral: “Los humanos aprendemos muy rápido. Somos muy eficientes en gestión de datos. Y también ahorramos energía muy bien”.

En 2013, el empresario sorprendió al comprar uno de los grandes periódicos del mundo, The Washington Post. Entre los motivos esgrimidos está su amistad con la familia fundadora, pero había algo más: “Se supone que no sabía nada de periódicos, pero sí sé de una cosa que se llama Internet. Lo compré porque creo que es una institución importante, no es una fábrica de patatas fritas. Es el gran diario de la capital del gran país de este mundo. Hace falta tener un periódico así”. Asumió que el paso del papel al digital tiene consecuencias: “Durante décadas su modelo de negocio fue bueno. Funcionaron como un medio local, que daba muchísimo dinero. Pero con Internet esa estrategia ya no sirvió”. Relató que mientras la prensa de papel hacía bastante dinero con pocos lectores, ahora debían aproximarse más a cómo funciona Amazon, con una gran base de usuarios pero con un margen de ganancia muy pequeño por transacción. “La ventaja es que el coste de distribución online es casi cero. No sabía nada del negocio de las noticias y ahora me sorprendo con lo que aprendo. Hoy soy más optimista que hace dos años cuando lo compré”, se sonrió.

Amazon se ha caracterizado por su rápida expansión a diferentes países. En el caso de periódico es algo más cauto: “Estamos trabajando en ser un periódico nacional y global. Por ahora no traducimos a otros idiomas, solo inglés, pero bien hecho”.

La cultura de Amazon

Una investigación de The New York Times sacó a la luz las condiciones de algunos de sus trabajadores. Bezos apeló a la pasión para explicar que depende mucho del punto de vista: “Estoy orgulloso de la cultura de innovación que hemos creado. Eso solo se puede hacer con gente feliz, no con gente quemada que mira el reloj todo el rato. Yo nunca hablo de equilibrio entre vida y trabajo, sino de armonía. Si estoy feliz en casa se nota en el trabajo y viceversa. Para la mayoría la clave es que tenga sentido lo que hacen. En nuestro caso asumimos retos de futuro. Si te gusta la estabilidad, mejor no vengas. Pero si te gustan los retos…”.

En Amazon no todos los empleados son ingenieros. Al contrario, un gran número trabajan en sus almacenes, recopilando pedidos y empaquetando. A medida que la tecnología avance los terminarán reemplazando, pero el directivo no quiere que se queden sin empleo, sino que se formen en campos de gran demanda y que vean este comienzo como un primer encuentro con el mundo laboral. Ha creado un programa de formación en el que Amazon paga los estudios, siempre y cuando sea en carreras cuya demanda en un futuro próximo está probado. Ya hay 700 apuntados. “Invito a las grandes empresas a visitarnos y comprobar que funciona. Es bueno para la empresa. Tienen elección, no se sienten atrapados”, subrayó. También dijo estar abierto a nuevas propuestas, para ello dio su dirección de correo electrónico: “jeff@amazon.com. Veo todos los correos, no contesto todos, pero os aseguro que lo leo”.

A pesar del éxito de su tienda online, Bezos sabe que la privacidad es uno de los frenos para vender más. “Tienes que ser claro con lo que haces con los datos. Hacerlo accesible y claro para los consumidores. Asumo que es una parte importante de la seguridad nacional. En ese sentido, apoyamos a Apple”, dijo en referencia al iPhone del tiroteo de San Bernardino, “es el gran debate de nuestro tiempo. Quizá sea una concesión que la ciudadanía va a tener que hacer para mantener la democracia”.

Amazon lleva tiempo investigando cómo terminar con lo que denomina “la última milla”, el punto final de una venta, la entrega. Llevan tiempo jugando con drones de reparto. No desveló ninguna novedad, pero sí dio un consejo aplicable a todo tipo de empresas: “Intentamos planear la capacidad que tenemos para servir a los cliente, no para la media, sino para el pico. Todas las compañías tendrían que proyectar así, pensando en los picos de demanda”:

Hace diez años se les acusó de terminar con las librerías físicas gracias a la venta a través de Internet de manera rápida, más barata y con un ingente catálogo. Entonces sostenían que era fruto del progreso. El argumento es más difícil de mantener tras abrir un primer local dedicado a los libros en Seattle y confirmó que un segundo estará listo pronto en San Diego. “Estamos aprendiendo cosas cómo la gestión del espacio, saber qué buscan los clientes cuando entran en una tienda. Nos organizamos según los datos que tenemos de la web. Hacemos la criba basándonos en los gustos de los clientes online. En el espacio físico se descubre de otra manera, se tocan cosas”, expuso. Mossberg no se aguantó: “¿Pero no las mataste hace 10 años?”.

“Creo que los cambios que sufre la televisión son buenos para los consumidores. Quieren elegir lo que quieren ver. Con Amazon Studios creamos contenido original

A Bezos apeló a la flexibilidad de los negocio para mantener que no mataron nada, ni tener un espacio de ladrillo es una traición: “Nunca nos hemos vistos atados a algo, solo a nuestros clientes. La prioridad es servir a los clientes”.

No eludió las dos polémicas más calientes de Silicon Valley: el caso de Peter Thiel contra Gawker Media y la carrera de Donald Trump a la Casa Blanca. En ambos casos apeló a la libertad de expresión como valor fundacional de los Estados Unidos: “Creo que hay cosas mejores que hacer que una venganza. Cuando te vengas, cavas dos tumbas. Una es para ti. No se puede olvidar que este país tiene una Constitución que defiende como ninguna otra la libertad de expresión”, remarcó.

Bezos indicó que Amazon se basa en tres pilares para buscar rentabilidad: el comercio online, sus servicios en la nube y los contenidos audiovisuales. Se mostró sorprendido por el éxito cosechado en un terreno que domina Netflix, pero con quien quieren tratarse de tú a tú. “Creo que los cambios que sufre la televisión son buenos para los consumidores. Quieren elegir lo que quieren ver. Con Amazon Studios creamos contenido original para Amazon Vídeo. Ya hemos conseguido un Globo de Oro”.

A diferencia de Apple TV, HBO, Hulu o Netflix, ellos combinan la suscripción a contenido con el envío gratuito de paquetes de la tienda: “Lo vemos como una suscripción física y digital. Ambos mundos se benefician. Nació para incentivar los envíos de nuestros clientes más fieles”. Y dejó también la puerta abierta a entrar en un sector que por ahora no han tocado, los wearables.

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