Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Samsung detiene la producción del Galaxy Note 7 tras el incendio de varias baterías

Las operadoras de Estados Unidos ofrecen modelos de otros fabricantes en lugar de un reemplazo similar

Un usuario con un Note 7.

La pesadilla de Samsung con el Galaxy Note 7 se aviva. En la mañana del lunes en Seúl, donde tiene su sede el gigante asiático, la multinacional ha anunciado que va a detener la producción de este modelo que se ha incendiado en varias ocasiones, una medida inédita pero necesaria tras los sucesivos accidentes sufridos tanto por los modelos iniciales como por los que servían de reemplazo y que demostraron que el error que hacía estallar la batería no estaba resuelto.

A lo largo del fin de semana las tres grandes operadoras de móvil de Estados Unidos AT&T, Verizon y T-Mobile han enviado una nota a los clientes explicando que no van a seguir dando Note 7 a los que compraron el modelo inicial, sino teléfonos de otros fabricantes de un valor equivalente. Una decisión que pone a Samsung en una posición muy complicada.

Sus problemas comenzaron durante IFA, la mayor feria de electrónica de Europa, la antesala de la campaña de Navidad. A finales de agosto, solo una semana antes de que Apple mostrase su iPhone 7 comenzaron a publicarse vídeos y fotos de Note 7 que se habían prendido fuego de manera espontánea. El móvil, al que muchos críticos habían encumbrado como el mejor Android hasta la fecha, se convertía en un fiasco. En un movimiento rápido Samsung pidió a los consumidores que lo devolviesen al punto de venta o a través de Internet para recibir un modelo similar pero con el problema resuelto.

La semana pasada se reactivó el escándalo, cuando se supo que un avión de Southwest Airlines tuvo que ser evacuado al ver cómo salía humo de un Note 7 supuestamente seguro, pues había sido reemplazado por el fabricante. En pocas horas, aparecieron hasta cuatro casos de móviles que la firma coreana había enviado para suplir a los inicialmente defectuosos y seguían dando problemas.

Samsung, en un esfuerzo por mantener el terminal en el mercado, decidió recoger todos los de la primera hornada con la promesa de enviar un nuevo modelo que fuese seguro y sacar una nueva línea que no diese problemas. Los nuevos contaban con un icono de batería en color verde con la intención de diferenciarse de los primeros e indicar que estos sí eran seguros. A los dueños de los Note 7 originales, además de avisarles por correo, se les envió una notificación al teléfono incrustada dentro de una actualización. El siguiente paso de Samsung, que todavía no se ha tomado, sería bloquear en remoto el terminal y dejarlo inservible. La última comunicación oficial de Samsung con los consumidores fue el pasado 20 de septiembre.

La Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de Estados Unidos (CPSC, por sus siglas en inglés) ya alertó de problemas de seguridad en las lavadoras de carga frontal de Samsung. Se espera que a lo largo del lunes lancen un nuevo comunicado con respecto a este móvil.

A pesar de este contratiempo, cuya cuantía los analistas estiman en 5.000 millones de dólares, Samsung goza de buena salud financiera. En el último trimestre sus beneficios subieron un 6%, hasta alcanzar los 7.000 millones de dólares, con una ventas de 43.900. En el segundo trimestre de 2016 vendieron 76 millones de móviles, aunque la gran mayoría pertenecen a su gama media y media-baja.

Más información