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El primer festival de cortos protagonizados por robots

El ROS Film Festival busca abrir el debate sobre las relaciones entre humanos y androides en un futuro cercano

Los protagonistas del ROS Film Festival son exclusivamente robots PIXABAY / EPV

¿Cómo nos relacionaremos con los robots? ¿Llegarán a ser autoconscientes y emanciparse de los humanos? ¿Qué significará ser humano en un futuro altamente tecnológico? Estas son algunas de las cuestiones que el ROS Film Festival quiere plantear a los espectadores y a la comunidad científica con su primera edición de cortometrajes online protagonizados exclusivamente por robots. Uno de los objetivos principales es precisamente abrir el debate e invitar a la gente a pensar sobre una sociedad no tan lejana, donde compartamos el día a día con androides capaces de interactuar y empatizar con humanos o entre ellos mismos.

Los robots están presentes de dos maneras en los cortos que participan en el festival. Hay una sección para creaciones con máquinas reales como protagonistas y otra, para aquellos creadas por animación o 3D. Aunque el grueso de los participantes se ha decantado por esta segunda opción, Concha Monje, experta en robótica y parte del jurado, resalta el mérito de grabar con un robot auténtico al que anteriormente se ha tenido que programar y guionizar. “El hecho de que los creadores tengan que hacer que el androide funcione y actúe me parece fantástico”, explica. Para comprobar que la máquina realmente hace lo que se ve en la pantalla, habrá ocasiones en las que el jurado pida a los creadores que repliquen alguna escena en directo ante ellos. “Eso va a hacer que mucha gente se tenga que estrujar la cabeza para hacer que funcione. Ese me parece el verdadero reto”, sentencia Monje.

Imagen promocional del festival de cortometrajes.

El jurado está compuesto por varios nombres destacados de la ciencia y la divulgación como Santiago Bustamante, director del programa Fallo de sistema de Radio3; Rosa Montero, periodista y escritora; Jon Ander, experto en inteligencia artificial; y Jordi Sánchez, profesor y programador del Festival de Sitges. Ya hay 48 cortos de 16 países diferentes inscritos en el certamen, que publicará su fallo en marzo de 2017. Los premios son iguales para ambas categorías: el ganador se llevará 1.200 euros y el segundo, 500 euros. Además hay 3 accésits de 100 euros y un premio de 500 euros para el corto más votado por el público.

Muchos expertos ya están satisfechos solo por la creación del festival. Es, para ellos, una oportunidad excepcional para crear obras que ayuden al público y a la comunidad científica a plantearse nuevas cuestiones éticas, morales y sociales sobre los próximos avances tecnológicos. Jordi Sánchez, programador en el Festival de Sitges, se declara muy partidario de los festivales de cine especializados porque, según él, focalizan muy bien determinados debates. “Un festival como este es necesario: me parece una oportunidad enorme para pensar cosas que en otros entornos más generalistas pasan inadvertidas”, explica.

Plantear estas cuestiones es necesario también para los propios investigadores, que pueden encontrar en estos cortos una fuente de inspiración para desarrollar su propias creaciones y descubrir nuevas posibilidades. Según Concha Monje, rodar películas con robots reales “abre puertas a nuevas ideas, nuevas aplicaciones y, por qué no, nuevos diseños robóticos”.

Para comprobar que la máquina realmente hace lo que se ve en la pantalla, habrá ocasiones en las que el jurado pida a los creadores que repliquen alguna escena en directo ante ellos

Los creadores del festival, miembros de El Caleidoscopio —una empresa participada por la Universidad Miguel Hernández de Elche—, también quieren mostrar la relación entre arte, ciencia y tecnología, un camino que recorrió este mismo año el artista y docente Ricardo Iglesias al publicar su ensayo Arte y robótica. La tecnología como experimentación estética. En esa ocasión Iglesias reconoció que la robótica es “la punta de lanza de muchos sectores y que cuenta con una amplia y diversa dimensión artística que aún no ha desarrollado todo su enorme potencial”.

La representación más evidente de esta línea que relaciona el arte y las máquinas está en las series y las películas. Cada vez son más las creaciones de ciencia ficción con temática robótica que triunfan en la pequeña y la gran pantalla. Van ganando popularidad y metiéndose en el bolsillo a un público generalista que consigue empatizar con los personajes de los robots: desde La guerra de las galaxias hasta Westworld, el último bombazo del popular canal estadounidense HBO, que ha cerrado su primera temporada convertida en el nuevo gran drama de la cadena. Desde el ROS Film Festival, aseguran que este auge en los últimos años se debe en gran parte a la evolución tecnológica de los propios androides, pero también a que la relación entre humanos y máquinas se ve más cercana y forma, cada vez más, parte del imaginario social.

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