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“No me gusta el estilo de vida de los ricos”

El fundador de la mayor red social rusa, VKontakte, y de la mensajería instántanea Telegram, huyó de Rusia el pasado mes de abril

Pável Durov, fundador de la red social Vkontakte, en una conferencia en San Francisco el pasado 2 de diciembre. The New York Times

Una nube de admiradores sigue a Pável Durov para hacerse una foto con él. El trato que le dan es parecido al que tendría una estrella emergente del rock. Pero el Mark Zuckerberg ruso no tiene tatuajes, ni piercings. Y viste siempre de negro, “por comodidad y para ir siempre conjuntado”, se justifica.

Este emprendedor y programador nacido en San Petersburgo en 1984 abandonó su país natal el pasado mes de abril y se encuentra ahora en San Francisco, donde se celebra esta entrevista. Se fue tras haber resistido durante meses la creciente presión de los servicios de seguridad del Kremlin para que revelara información sobre grupos de la oposición que se comunican a través de la red social VKontakte, que fundó junto a su hermano Nikolai en 2006. Le pidieron perfiles de personas implicadas en las protestas de Ucrania y no quiso colaborar. Vendió su empresa y dejó el país.

Durov, que puso en pie la mayor red social de su país, con 270 millones de usuarios, es también el creador de la mensajería instantánea Telegram, un servicio similar al de WhatsApp al que muchos usuarios migraron cuando la empresa fundada por Jan Koum y Brian Acton fue adquirida por Facebook.

Con una fortuna estimada en más de 200 millones de euros, las historias sobre los derroches le persiguen. Pero él lo considera parte de la propaganda rusa para acabar con su imagen. No oculta su simpatía por Julian Assange, el fundador de Wikileaks, y ofreció trabajo a Edward Snowden, el informático que reveló información secreta de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Dos desarrolladores polacos se acercan a él para charlar y, de paso, ofrecerle casa. Saben que vive en el exilio, de país en país. Durov no tiene un trozo de isla en Hawái como el fundador de Facebook. Al contrario, no tiene propiedades.

A diferencia de la mayoría de ídolos de la programación, no toma té ni café. Le dan dolor de cabeza. Además de ruso, habla inglés e italiano. No se atreve a soltarse en español, aunque lo lee con facilidad.

Pregunta. ¿Por qué dejó Rusia?

Respuesta. Quería centrarme en Telegram, en ofrecer una forma de comunicación fiable y segura para todo el mundo. Las leyes relacionadas con la tecnología no son las mejores en Rusia. Han cambiado. Antes eran más liberales. En 2012 comenzaron a ser más y más conservadoras. Rusia parece seguir el modelo de China en Internet. No es el mejor entorno para alguien que quiera sentirse libre. Tanto mi hermano como yo llegamos tan lejos como pudimos, pero ya no tenía sentido seguir.

Rusia parece seguir el modelo de China en Internet. No es el mejor entorno para alguien que quiera sentirse libre"

P. ¿Qué pasó con VKontakte?

R. Vendí todas mis acciones en diciembre del año pasado. Me mantuve firme en mis principios: mantener a salvo la privacidad de la gente. Pero cada vez era más difícil. El consejo de administración piensa como yo, pero no puede estar al margen de la ley. Yo me fui. Era lo correcto.

P. ¿Fue usted o su hermano el que se hizo famoso por tirar dinero por la ventana?

R. Ninguno. Tiene una explicación… Nuestro vicepresidente recibió un gran bonus, le felicitamos y lo celebramos. Y no hacía más que decir: “Yo no trabajo por dinero, yo no trabajo por dinero”. Así que le dijimos, de broma: “Si no trabajas por dinero, tíralo por la ventana”. Y empezó a tirarlo. Éramos chavales, jóvenes, con éxito. Me acerqué y le dije que lo estaba haciendo mal, que la manera de hacerlo era hacer aviones con los billetes y lanzarlos. Le enseñé. Abajo, en la calle, había muchísima gente peleándose por cogerlos, pero nosotros no los veíamos. Nos avisaron y paramos. No era nuestra intención provocar a nadie.

P. Pero usted es rico.

R. He dicho muchas veces que no me gusta el estilo de vida de los ricos. Ahora soy rico, pero hace 10 años no lo era. Y me da igual. No soy más feliz que entonces. El dinero no debe cambiarte la vida. No le veo sentido a tanta publicidad para que te tengas que comprar un coche más caro, una casa más grande. No tiene sentido. Mi estilo de vida es distinto. Con eso de tirar dinero por la ventana nos dimos cuenta de que estábamos subestimando el valor que el dinero tiene para los demás. En Rusia, para mucha gente, el dinero es seguridad, es vivir un día más. Nos criticaron mucho, la verdad, pero solo fue esa vez.

P. ¿Por qué creó Telegram?

R. Para poder comunicarme con mi hermano y las personas de mi entorno sin miedo a que me espíen.

P. En su aplicación indica que la sede está en Berlín. ¿Vive allí?

R. La sede está allí, pero viajamos mucho. Este verano estuvimos en Finlandia. Pasamos mucho tiempo en Londres. Ahora estaremos en San Francisco un par de meses. Normalmente alquilamos una casa para vivir y trabajar en ella. Rara vez estamos más de 10 semanas.

No solo no guardamos las conversaciones en los servidores, sino que además ofrecemos chats secretos, con caducidad"

P. ¿Cuántos son?

R. El núcleo, los que nos movemos juntos, cinco. Hay otros cinco más dispersos por el mundo. Se puede trabajar desde cualquier lugar con una conexión a Internet.

P. ¿Diez personas para dar servicios a cuántos usuarios?

R. Algo más de 50 millones. Los países donde más éxito tenemos son Corea del Sur, India y España, por ese orden. En Europa nos va bien en general. En América, en México y Brasil.

P.Cuando Facebook compró WhatsApp, muchos usuarios perdieron la confianza y se pasaron a su servicio...

R. Nos sorprendió muchísimo. Hasta ponían comparativas en Twitter y blogs diciendo que éramos mejores. Me sentí muy halagado. Nosotros no hacemos promoción, ni tenemos servicio de prensa.

P. ¿Se vio con Assange en Londres?

R. No.

P. ¿Se identifica con él?

R. Son situaciones distintas. Yo me fui a tiempo. Él desveló secretos que tenían que salir a la luz. Le apoyo. Yo he creado una herramienta para facilitar la comunicación sin desvelar los secretos.

P. ¿Por qué es Telegram más seguro?

R. Porque nos tomamos mucho tiempo, talento y esfuerzo en hacerlo seguro, en reforzar la encriptación. Mi hermano es un matemático reconocido, con doctorado y varios premios. Exploramos la manera de promover la comunicación sin que se pueda interceptar. Lo hicimos pensando en nosotros mismos porque nos sentíamos amenazados en Rusia. No solo no guardamos las conversaciones en los servidores, sino que además ofrecemos chats secretos, con caducidad.

P. ¿Cómo comprueban que es seguro?

R. Ofrecemos recompensas. Queremos que encuentren errores, así que pagamos 300.000 dólares a quien sea capaz de romper el código. El que estuvo más cerca fue un chico ruso al que pagamos 100.000 dólares por su ayuda. Somos la única aplicación de mensajería cuyo código fuente es abierto, cualquiera puede comprobarlo y ver cómo se hace.

P. Telegram es gratis. ¿Cuál es su modelo de negocio?

R. No hay. Me conformaría con que fuera sostenible. No pensamos cobrar por ello y tampoco meter publicidad. Quizá en el futuro ofrezcamos servicios añadidos, como dar acceso a desarrolladores para que vendan sus aplicaciones o juegos, siempre que sea algo por lo que merezca la pena pagar. Mi intención es hacer un producto sin ánimo de lucro. No tenemos inversores, eso nos da libertad para hacer lo que queramos.

P. ¿Han intentado comprarlo?

R. Claro. Hemos recibido muchas ofertas de fondos de inversión, sobre todo de Silicon Valley. Somos la aplicación con más crecimiento este año. Si aceptamos su dinero, se acabó. Nos forzarán a hacer cosas que no queremos hacer. Los inversores solo quieren multiplicar su dinero. Aceptamos donaciones, como Wikipedia, pero nada más.

P. ¿Qué planes de futuro tiene? ¿Otra start-up?

R. Se me ocurren muchas cosas, pero no hay más planes. Mi responsabilidad es hacer Telegram tan bueno como hasta ahora. Podemos añadir cosas, hacerlo más social y con posibilidad de bloguear…

P. Pese a tener su fortuna en dólares, es un reconocido defensor del bitcoin…

R. No me gustan los Gobiernos, ni los países. Especialmente en Europa, donde todo está controlado. Se frena la competencia, se controla. Así se evita el progreso. Las divisas son una forma de control; jugar con la inflación, con los impuestos es una forma de control también. No sé si el bitcoin será la criptomoneda descentralizada del futuro, pero es la mejor opción hasta el momento. Los Gobiernos querrán controlarla. La criminalizarán, seguro. Tenemos que poder elegir nuestra moneda, como elegimos la forma en que nos comunicamos.

P. En Rusia está prohibido.

R. Claro, dicen que es para controlar las drogas y el terrorismo, pero ya controlan la vida de la gente y violan su privacidad.

P. ¿Qué le pasaría si volviera a Rusia?

R. No me sentiría libre, pero tampoco creo que me matasen. Ya no tengo ninguna empresa allí, tampoco escribo un blog por el que me puedan inculpar.

P. ¿Qué tendría que pasar para que volviese?

R. Tendrían que redefinir el marco legal, permitir hacer negocios con cierta libertad. Para mí es clave que se respete la privacidad de la correspondencia y las telecomunicaciones, que se respeten los derechos humanos. En términos económicos, me siento bien en EE UU, dan facilidades para hacer negocios.

P. ¿Cómo hace para ver a su familia?

R. Mis padres son de la vieja escuela. Mi padre es un profesor reconocido. De San Petersburgo a Finlandia hay un par de horas en tren.

P. ¿Exiliado y nómada?

R. El exilio me ha hecho nómada. De pequeño viví en muchos sitios, me adapto bien y prefiero ser libre.

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