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Un coche de Google provoca su primer accidente

El creador del vehículo autónomo considera "positivo" el choque contra el autobús

Uno de los coches sin conductor de Google. Tony Avelar AP

Un coche sin conductor de Google chocó contra un autobús el pasado 14 de febrero en Mountain View, el pueblo donde tiene su sede el buscador. No es la primera vez que uno de sus coches tiene un accidente pero sí, según los registros del Departamento de Vehículos a Motor (DMV), el equivalente a la española DGT, es la primera en que el gigante tecnológico reconoce que ha sido culpa de su vehículo.

El coche terminó con todo el lateral izquierdo dañado tras la colisión, pero no hubo daños humanos. El autobús, en el que viajaban 15 personas, solo sufrió daños menores.

Google ha detallado que el coche circulaba a menos de cinco kilómetros por hora, y que parte del problema fue que unos sacos de arena bloquearon el camino. En una declaración oficial, Google ha reconocido su parte de culpa: “Claramente, alguna responsabilidad tenemos. Se trata del típico malentendido que se da entre conductores humanos cada día”. Sin embargo, el coche robotizado no estaba siendo manejado por un humano en ese momento, sino por una máquina.

El coche estaba intentado evitar unos baches en la carretera, mientras el autobús comenzó a girar en una vía con tres carriles. Más concretamente, el Camino Real, la ruta que une las misiones fundacionales de California. Google también apunta que el humano que iba a bordo no tomó el control de la situación porque confió en la inteligencia artificial. En el informe enviado por Google, explican que su coche creyó que no pasaría nada cuando se aproximó el autobús: “Tras ponerse en el carril de la derecha y hacer un movimiento para esquivar los baches, el coche hizo el giro y detectó el autobús que se acercaba. Pero predijo que no le dañaría porque iba por detrás. Nuestro conductor de pruebas, que iba dentro, se había dado cuenta de que venía el autobús, lo vio por el espejo, pero asumió que el conductor del autobús aminoraría la marcha. Sin embargo, el que ambas partes asumieran que el otro cedería el mismo espacio en el mismo carril, llevó al accidente”.

De este modo Google evidencia uno de los factores más complicados de manejar en un coche sin un humano: la negociación. Desde 2009, cuando comenzaron a transitar por el campus de Google, estos vehículos autónomos se han visto envueltos en varias incidencias, 341 según el último informe de Google. En 13 ocasiones se evitó el accidente gracias a que la persona que va dentro tomó el volante. Esta es la primera en que se fía y hay una colisión.

“Claramente, alguna responsabilidad tenemos. Se trata del típico malentendido que se da entre conductores humanos cada día

Brad Templeton, experto en lo que él denomina robo-cars, coches automatizados, fue la primera persona con la que contó Google para crear esta división, opina que este coche es una noticia muy positiva para la evolución de estos vehículos. “Es el primer golpe así. En todos los anteriores era un error claro del conductor humano", explica a EL PAÍS. "Acabo de venir de India y no paro de pensar en esto. Entre otras cosas porque todo el mundo se salta las normas. Es mucho más caótico que California”, relata. “En muchas ocasiones nos creamos nuestras propias normas, como por ejemplo cuando de un carrillo hacemos dos. Vamos a aprender mucho sobre comportamiento humano, negociación y normas no escritas”, añade.

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