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Samsung atribuye a un cortocircuito en la batería el incendio de los Galaxy Note 7

Una investigación del gigante surcoreano confirma dos defectos en el diseño y fabricación de las baterías del terminal

Uno de los Samsung Galaxy Note7 afectados.

Samsung ha reconocido oficialmente que la causa que provocó que algunos de sus smartphone Galaxy Note 7 se incendiaran fueron los dos tipos de baterías con los que fueron equipados, por sendos problemas de diseño y de soldadura, que causaron cortocircuitos y provocaron la combustión de los equipos, según señaló la compañía en un comunicado

El fabricante explicó que se produjo una coincidencia fatal en los dos tipos de baterías que usó en su modelo ya que en ambas se produjeron cortocircuitos aunque por razones distintas. En las primeras, que equipaban los primeros dispositivos que salieron al mercado el pasado 19 de agosto, se produjo un fallo en el diseño en la esquina superior derecha que provocó deformaciones en el electrodo negativo, creando un cortocircuito en algunas de las celdas y un posterior sobrecalentamiento, que se propagaba en cascada haciendo que se quemara el dispositivo.

Estas primeras baterías fueron fabricadas por Samsung SDI (aunque en la investigación se denominan simplemente como "batería A"). Cuando aparecieron los primeros casos, y Samsung procedió a retirar los terminales, utilizó para las unidades de reemplazo baterías de la marca china Amperex Technology Ltd (ATL) (denominada "batería B" en la investigación). Pero lo apresurado de la fabricación hizo que presentaran un defecto de soldadura, provocando también cortocircuitos y el consiguiente sobrecalentamiento del aparato.

"Estos fallos se produjeron en parte por las especificaciones y demandas que nosotros exigimos a los proveedores. El Note 7 equipaba una batería del mismo tamaño que anteriores modelos pero con más capacidad de carga y necesitaba de nuevos procesos de fabricación y ensamblaje. Por ello, nos consideramos responsables del fallo producido", aseguró Koh Dong-jin, presidente de la división de móviles de Samsung.

Investigación independiente

La investigación de Samsung, que se ha apoyado en los informes de tres organizaciones industriales independientes (UL, Exponent y TÜV Rheinland), concluye que la causa de las explosiones fueron solo las baterías, y en ningún caso, un problema de hardware o de software. En la investigación interna participaron 700 ingenieros que examinaron más de 200.000 dispositivos y 30.000 baterías, según indicó la compañía, que retransmitió vía web la rueda de prensa.

Y es que Samsung no está escatimando esfuerzos para recuperar la credibilidad perdida y ha anunciado la creación de un programa de un comité de seguridad técnico que supervisará los componentes de las baterías, y ha redactado un nuevo programa de verificación de ocho puntos para garantizar que las baterías son seguras.

Infografía de Samsung explicando los dos fallos de la baterías del Note 7.
Infografía de Samsung explicando los dos fallos de la baterías del Note 7.

El gigante electrónico de Corea del Sur, el mayor vendedor de teléfonos inteligentes en el mundo, señaló que el 96% de los Galaxy Note 7 comercializados en todo el mundo ya han sido retirados y devueltos a la compañía, tras la actualización del software que realizó el pasado 19 de diciembre que invalidaba los terminales e impedía su funcionamiento.

La compañía retiró más de tres millones de Galaxy Note 7 de diez mercados cuando surgieron las primeras quejas en septiembre pasado de que las baterías de litio explotaban o se incendiaban durante la recarga. Posteriormente, volvió a lanzar el terminal supuestamente arreglado pero tuvo que dar marcha atrás y suspender definitivamente la producción y distribución del Note 7 el 11 de octubre pasado cuando volvieron a aparecer casos de que teléfonos de reemplazo que también se incendiaban.

La firma surcoreana lanzó entonces una campaña de recogida de todos los terminales comercializados, con la opción de reembolsar el dinero o sustituirlo por otro terminal de la marca de alta gama. Las autoridades de Estados Unidos y, posteriormente, de otros países, prohibieron el dispositivo en aviones e incluso en equipajes facturados.

En España , la distribución de Note 7 fue mínima, y se estima que solo varios centenares de terminales estuvieron en manos de aquellos clientes españoles que se apuntaron al periodo de preventa iniciado en la segunda quincena de agosto y recibieron el terminal el 30 de ese mes, fundamentalmente a través de las compañías telefónicas o la propia tienda online de Samsung. El estreno oficial se iba a producir el 9 de septiembre pero se suspendió, como en el resto de Europa, cuando comenzaron a aparecer los primeros problemas en las baterías.

Recuperar la confianza

Koh Dong-Jin, presidente de Samsung Electronics Mobile, da explicaciones sobre el fallo del Note 7 en la conferencia de prensa celebrada en Seúl.
Koh Dong-Jin, presidente de Samsung Electronics Mobile, da explicaciones sobre el fallo del Note 7 en la conferencia de prensa celebrada en Seúl. AFP

Con la publicación del informe, el gigante surcoreano aspira a recuperar la confianza de los consumidores y pasar página en la crisis que causó la retirada en todo el mundo de su phablet de alta gama. Para ello confía en el lanzamiento del Galaxy S8, aunque su estreno se postponga hasta primavera, en lugar del estreno previsto en el Mobile World Congress de Barcelona que se celebra a finales de febrero.

El fiasco del phablet Note 7, llamado a ser el terminal estrella capaz de eclipsar al iPhone 7, a cuyo estreno se adelantó intencionadamente, se ha dejado notar en la cuenta de resultados. El beneficio operativo de la división de electrónica del grupo surcoreano fue de 5,2 billones de wones (unos 4.200 millones de euros) entre julio y septiembre, un 29,6% menos en comparación con lo registrado en el mismo periodo del año anterior. Sus previsiones incluyen recortes adicionales del beneficio operativo por valor de 2.800 millones de euros en los próximos dos trimestres, pero esta previsión puede ser revisada este martes, cuando la compañía tiene previsto publicar los resultados correspondientes al cuarto trimestre del año pasado, en el que las estimaciones apuntan a una notable recuperación de su beneficio operativo gracias a las mayores ventas de chips y pantallas.

La firma electrónica se enfrenta también estos días a un escándalo de tráfico de influencias con la presidenta de Corea, Park Geun-hye, que está causando un terremoto político en el país, por su sistema de clientelismo.

Un duro golpe para el MWC de Barcelona

Samsung únicamente detectó 330 casos de Galaxy Note 7 defectuosos de un total de 3,6 millones de unidades vendidas en todo el mundo, lo que arroja una incidencia por cada 11.000 móviles, según explicó Francisco Hortiguela, director de márketing de la filial española, en un encuentro con periodistas.

Celestino García, vicepresidente corporativo de Samsung Electronics España, confirmó que en España solo se distribuyeron unos cientos de unidades del phablet, aunque no preciso cuantos terminales presentaban fallos de batería.

Pese a que el impacto en el mercado español ha sido mínimo, el fracaso del Galaxy Note 7 se va a dejar notar, y mucho, en el próximo Mobile World Congress de Barcelona que se celebra en la última semana de febrero. Samsung ha sido el animador de las últimas ediciones, al aprovechar el evento para presentar sus smartphones de alta gama. Pero la paralización del Note 7 y las nuevas medidas de seguridad para que no se repita el problema, ha hecho que la firma coreana aplace la presentación de su nuevo Galaxy S8, llamado a ser el emblema de la marca.

Los responsables coreanos confirmaron en la madrugada de este lunes que no tendrán listo el modelo para el MWC, lo que supone un duro golpe para la feria que, salvo que Huawei de la campanada y presente por sorpresa su esperado P10 (en el MWC de 2016 no hizo ninguna gran presentación), va estar muy descafeinada.

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