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Platzi, formación para el mundo digital

La 'startup' educativa fue la primera de origen latino en entrar en Y Combinator, la incubadora de moda en Silicon Valley

Christian Van Der Henst y Freddy Vega, fundadores de Platzi.

Platzi es una startup atípica. Se mire como se mire, se sale de la norma. Su sede principal está en San Francisco, pero la que cuenta con más empleados se encuentra en Bogotá. Además, tiene otra oficina en México. Sus fundadores, Christian Van der Henst y John Freddy Vega, nacieron en Guatemala y Colombia, respectivamente, pero viven en Estados Unidos. Se dedican a la enseñanza de habilidades informáticas, pero todo el contenido es en español. Adictos a las redes sociales, han conseguido generar una comunidad de alumnos que siguen las clases en directo con el entusiasmo con que se sigue un festival.

Platzi ofrece una combinación de habilidades para triunfar en el mundo laboral del siglo XXI con ingredientes propios de una tribu que sigue cada debate con interés. Vega lo define como “una plataforma de educación online que ayuda a los estudiantes a avanzar para conseguir un mejor salario, ascender o crear tu propia empresa”, tras participar en una mesa redonda en RETINA, el foro iberoamericano de transformación digital organizado por EL PAÍS y que patrocinan Iberdrola, Santander y Telefónica. Su cofundador explica qué materias ofrecen: “cursos de programación, desarrollo web, negocios, diseño y márketing digital”. Todo este contenido se puede encontrar en otros servicios, quizá no en español, es cierto, pero ese no es el principal punto diferencial. “Nos preocupamos por que los alumnos finalicen los cursos. Queremos que consigan una nueva habilidad con cada curso. Tenemos una tasa de finalización superior al 70%”, detalla. Platzi funciona tanto en web como en aplicación móvil.

Con más de 100.000 alumnos registrados, Platzi tiene una valoración de más de 10 millones de dólares. La última ronda de financiación llegó a tres millones de dólares.

Otra rareza, ya son rentables. “Comenzamos con muy poco, pero pensando en facturar pronto. Sabemos que no podíamos depender de tener inversión para comenzar a buscar un modelo de negocio viable. Tenemos cursos de pago y gratuitos. Contar con más inversión nos permite arriesgar más”, relata Van der Henst.

Mientras tengas acceso a Internet, puedes aprender y crear nuevos productos. No hay fronteras

El salto a la fama en Silicon Valley de esta pareja que ya suma una veintena de empleados entre productores de vídeo y profesores, se produjo cuando entraron a Y Combinator. Tras un primer intento fallido, en 2015 consiguieron ser parte de las startups elegidas en la incubadora más laureada de Silicon Valley. De ahí salieron Airbnb, Dropbox, Stripe y Reddit.

“Fuimos a Silicon Valley con el objetivo de conectar el conocimiento de esa zona a todo el mundo. Nos vemos como el puente que lleva lo que allí se cuece a todos los hispanos. Mientras tengas acceso a Internet, puedes aprender y crear nuevos productos. No hay fronteras”, explica el colombiano. Van der Henst valora el espíritu que destila la Bahía de San Francisco: “Aceptan a emprendedores de cualquier parte del mundo. Queremos que Platzi compita allí y difunda en América Latina y España, con calidad internacional”.

De su vivencia valoran la cantidad de personas relevantes a las que tienen acceso, la cercanía con que comparten lo que saben y el optimismo. Vega cree que Y Combinator es el mejor programa de aceleración que se puede ver.

Durante RETINA participaron en la mesa de educación, su sector natural. “Lo importante no es que tu empresa sobreviva”, insiste Vega, “sino que consiga tener un impacto”. Para Van der Henst lo más importante es contar con inversores comprometidos, que crean en lo que se está haciendo. Paul Buchheit, el fundador de Gmail, es uno de esos ‘ángeles’ que pusieron tanto su cheque como su consejo en esta pareja de emprendedores.

Invitan a seguir su estela a más emprendedores, a los que dan un consejo: “Es importante intentar ser rentables desde el principio. Las empresas que no lo son tienden a estar en manos de los inversores. Se pierde el control”.

El mayor reto que afrontan es aplicar su método en otros campos más allá de la informática. “Sí, da terror pensar en que un médico haya hecho su carrera por Internet, y nos parece lógico, pero al mismo tiempo muchos doctores después de su educación formal se siguen formando con vídeos, algunos terribles, de muy mala calidad. Nos gustaría aplicar lo que hemos aprendido en este tipo de educación complementaria”, dice Vega. Van der Henst plantea como meta ir más allá del español: “Para nosotros dar contenido en inglés es muy importante. Nos permite tener de primera mano información novedosa, de líderes de la industria, queremos acercarlo”.

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